lunes, noviembre 09, 2009

De Mayo del 68 al neoliberalismo








La conferencia dentro del ciclo "El (Otro) pensamiento" será en el aula 10 de la Facultad de Filosofía y Letras. He aquí la bibliografía principal en la que se apoyará (se da edición española siempre que se puede...).

Stéphane Beaud, Michel Pialoux, “Obreros sin clase social” Trabajadores precarios : el proletariado del siglo XXI, Madrid, HOAC, 2003
Stéphane Beaud, Michel Pialoux, Retour sur la condition ouvrière, Fayard, París, 1999
Luc Boltanski, Eve Chiapello, El nuevo espíritu del capitalismo, Madrid, Akal.
Michael Cristofferson, Les Intellectuels contre la gauche L’idéologie antitotalitaire en France (1973-1981), Marsella, Agone.
Robert Castel, L’insécurité sociale. Qu’est-ce qu’être protégé?, París, Seuil.
Robert Castel: “¿Por qué la clase obrera ha perdido la partida?”, Trabajadores precarios : el proletariado del siglo XXI, Madrid, HOAC, 2003
Eva Illouz, Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo, Buenos Aires, Katz, 2007.
Daniel Lacalle, La clase obrera en España, Barcelona, El Viejo Topo, 2006
John Lydon, Rotten. No Irish, No Blacks, No Dogs, Madrid, Acuarela, 2006
Gérard Mauger, Les bandes, la bohème populaire et le milieu, París, Belin, 2006
José Luis Moreno Pestaña, "Michel Foucault, crítico de la izquierda", Viento Sur, nº 100, 2008 http://www.vientosur.info/articulosabiertos/VS-100-18-moreno-michelfoucault.pdf
----"La lección de Parménides y el trabajo social. Sobre la rentabilidad intelectual de los dominios menores", Empiria, nº 17, 2009
Jean-Claude Passeron, “Le sociologue en politique et vice versa: enquêtes sociologiques et réformes pédagogiques dans les années 1960”, J. Bouveresse, D. Rocher, La liberté par la connaissance. Pierre Bourdieu (1930-2002), París Odile Jacob, 2004.
Louis Pinto, “De gauche”, Savoir/Agir, nº 4, 2008.

viernes, octubre 30, 2009

Presentación de "La invención del racismo"



En el interesantísimo blog de Javier Segura del Pozo dos artículos sobre la presentación del libro de Paco Vázquez en Madrid

http://weblogs.madrimasd.org/salud_publica/archive/2009/10/21/127351.aspx
http://weblogs.madrimasd.org/salud_publica/archive/2009/10/24/127491.aspx

miércoles, octubre 28, 2009

Libro de Francisco Fernández Buey



Por una universidad democrática aborda la historia y el presente de la Universidad prestando especial atención a los movimientos críticos y alternativos que han actuado en ella durante los últimos cuarenta y cinco años. El libro analiza sucesivamente: la creación del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) en 1966; la evolución posterior de los sindicatos democráticos de estudiantes en España; la rebelión estudiantil del 68 en Europa y América, lo que fue el mayo del 68 en Francia y su impacto en las universidades españolas; la historia del movimiento de profesores no-numerarios en la década de los setenta; los proyectos oficiales y extraoficiales de reforma de la Universidad en las décadas siguientes (LRU, Informe Bricall y LOU); establece, por último, las luces y sombras de la situación universitaria actual a propósito del Proceso de Bolonia.

Fernández Buey fue uno de los fundadores del SDEUB en 1966 y miembro destacado de la Coordinadora Estatal del movimiento de profesores no-numerarios a mediados de los setenta. Después de la muerte de Franco, contribuyó a la creación de las Comisiones Obreras de la Enseñanza. Ha sido profesor en las Facultades de Filosofía y de Económicas de la Universidad de Barcelona, en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valladolid y en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, vicedecano durante algunos años en las dos últimas y miembro, en la década de los noventa, del Consejo de Coordinación Universitaria, a propuesta de Izquierda Unida. En la actualidad es catedrático de filosofía política en la UPF, donde coordina, además, un Centro para el Estudio de los Movimientos Sociales (CEMS).

En los once ensayos que componen Por una universidad democrática, Fernández Buey ha juntado su experiencia universitaria, sus recuerdos personales y su vocación de historiador de las ideas para trazar una amplísima panorámica, crítica y analítica, de lo que ha sido y de lo que es la Universidad, de lo que ha cambiado y de lo que sigue sin cambiar a pesar de las múltiples reformas.



SUMARIO

1. Memoria personal de la fundación del SDEUB (1965-1966)
2. La insólita experiencia de un sindicato democrático estudiantil bajo el fascismo (1965-1968).
3. 1968: antes y después.
4. Situacionistas y mayo francés del Sesentayocho
5. Sobre el Sesentayocho en España.
6. Estudiantes y profesores universitarios contra Franco.
7. Para la historia del movimiento de los Profesores No-Numerarios de Universidad (1972-1984).
8. Sobre la universidad, desde Ortega y Sacristán.
9. La universidad veinte años después: mercantilización y corporativismo.
10. La universidad entre la LRU y la LOU (1984-2001).
11. Bolonia como pretexto y como oportunidad.



SOBRE EL SINDICATO DEMOCRÁTICO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA (SDEUB)

Lo más destacable de la insólita experiencia del SDEUB fue construir una organización sentida como propia por la gran mayoría de los estudiantes bajo una dictadura que reprimía duramente todo tipo de disidencia. Y, desde luego, que aquella organización se mantuviera, a pesar de la represión, durante casi dos años. El éxito más importante del SDEUB fue lograr reunir a quinientos delegados estudiantiles, que representaban a muchos más estudiantes, en su asamblea constituyente el 9 de marzo de 1966. Hay muy pocos precedentes de tal cosa en movimientos sociales que hayan actuado bajo un régimen dictatorial. Eso exigía mucha capacidad de organización, mucho apoyo externo y bastante tacto en el trato entre las diversas corrientes y posiciones. Y esto último vale para cualquier movimiento social amplio que se precie, independientemente del contexto. Por eso el SDEUB dejó huella, no sólo en Cataluña. Y por eso aquella experiencia se ha puesto como ejemplo muchas veces en los movimientos estudiantiles posteriores.

SOBRE EL SIGNIFICADO DE MAYO DE 1968

Se ha discutido mucho sobre el significado del mayo francés y se sigue discutiendo. Como por lo general la historia la hacen los vencedores, se suele llamar rebeldía a las revoluciones derrotadas y revolución a las rebeldías triunfantes. En Francia, el movimiento de mayo de 1968 empezó siendo, efectivamente, expresión de la rebeldía juvenil, sobre todo universitaria, pero en el transcurso de los acontecimientos acabó convirtiéndose en un movimiento inequívocamente revolucionario. No hay que olvidar que el momento crítico se produjo cuando los estudiantes enlazaron con los obreros, cuando a la ocupación de las universidades se unió la ocupación de las fábricas y a éstas las grandes manifestaciones conjuntas en París. Eso fue un gran susto para los distintos sectores de las clases dirigentes. Y lo fue también para el PCF y para los sectores sindicales que se habían acostumbrado ya a usar de manera ritual la palabra revolución como flatus vocis. Climax hubo. Lo que ocurrió es que la burguesía y sus aliados, con el apoyo de la policía y del ejército, fueron más fuertes que las fuerzas entonces partidarias de un cambio radical. Y por eso, y porque las capas medias de la población no se recuperaron del susto, el movimiento de mayo del Sesentayocho fue derrotado.
Si por altermundismo se entiende un movimiento inequívocamente anticapitalista, no hay duda de que el movimiento de mayo del Sesentayocho lo fue; fue un antecedente de lo que luego se llamaría altermundismo. Desde el punto de vista socio-cultural no sólo las ideas del mayo francés sino también las de los estudiantes críticos alemanes y norteamericanos sirvieron para abrir muchos ojos y para hacer cambiar prácticas y costumbres ñoñas y conservadoras.

SOBRE EL MOVIMIENTO DE PROFESORES NO-NUMERARIOS

Se puede decir que el objetivo central del movimiento de penenes era de carácter sindical, pero al hacer historia de esos años no hay que olvidar que, junto a eso, estaba siempre la reivindicación político-social de una universidad democrática en una sociedad democrática. Y cuando hablábamos de democracia entonces pensábamos casi siempre en una democracia material. Así que hasta 1977 al menos, el movimiento de profesores no-numerarios tenía que ser, por necesidad, radicalmente antifranquista. La reivindicación del contrato laboral estaba en primer plano. Pero, además, bastantes profesores pensábamos en 1974-1975 que era posible enlazar nuestra huelga con una huelga general en la enseñanza y con las huelgas obreras en curso, de manera que todo eso junto significara el impulso definitivo para acabar con la dictadura.

SOBRE LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD

En los análisis de Ortega y de Sacristán está lo esencial para conocer las funciones de la universidad. La lectura de esos análisis es aún estimulante en un momento, como el actual, en el que apenas se presta atención a esa función de la universidad que es la del formar para el mandar o para crear hegemonía. Replantear la necesidad del análisis de la función social de la universidad es clave, me parece, en esta fase en la cual la privatización indirecta de la universidad pública, la aceleración del proceso de mercantilización y la implantación de las universidades privadas, con el consentimiento de los poderes políticos, están contribuyendo de una manera decisiva al desplazamiento de la sede (o sedes) de creación de hegemonía

SOBRE LA CONTRIBUCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS UNIVERSITARIOS A LA UNIVERSIDAD ACTUAL

Si hay una cosa que me interesa resaltar de este libro sobre la universidad es precisamente que el progreso en ella se ha debido a las luchas (primero de resistencia y luego con propuestas alternativas claras) de los movimientos universitarios. Sin ellas no habrían caído parcialmente las barreras clasistas que impedían a los hijos de los trabajadores llegar a la universidad. Sin ellas no habríamos tenido claustros con una representación notable de los estudiantes y del personal de administración y servicios. Sin ellas no habría mejorado sustancialmente la investigación, como ha mejorado. Sin ellas no habría cambiado el tipo de relación entre profesores y estudiantes, como ha cambiado. Sin ellas no habría habido la autonomía universitaria que hay. Sin ellas no se habría dignificado, al menos parcialmente, la función docente. Y sin ellas habríamos tenido menos medios y menor financiación de la que hoy tenemos. Lo diré de otra manera: se ha progresado en el sentido de crear las condiciones de posibilidad para una universidad pública democrática propiamente dicha. Lo que falta es hacer realidad plena esas condiciones de posibilidad. Como decía la broma de la Monty Python en El sentido de la vida: "Nosotros, a diferencia de los otros, podríamos blá, blá, blá. Y, sí, el único problema es: ¿pero de verdad lo hacemos?..."

SOBRE LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

El título de este libro, Por una universidad democrática, es un pequeño homenaje a los estudiantes del SDEUB: así se titulaba el Manifiesto, escrito por Manuel Sacristán y aprobado por aclamación en la asamblea constituyente de 1966. Pero además quiero recoger con él una preocupación varias veces manifestada por los estudiantes críticos de ahora, quienes, a la vista de lo ocurrido durante el último curso, se preguntan si realmente la universidad que tenemos es democrática. Para que se pueda hablar con propiedad de universidad democrática hay que seguir fomentando y potenciando la participación de todos los colectivos que componen la comunidad universitaria, no limitarla; hay que garantizar que los acuerdos aprobados por mayoría en los claustros se respetan; hay que garantizar la meritocracia en el acceso de los estudiantes y en la selección del profesorado; hay que escuchar y dar cauce a las opiniones disidentes de estudiantes, profesores y personal de la administración, aunque estas opiniones sean minoritarias o precisamente por ello; hay que potenciar la igualdad de género y, en consecuencia, tomar medidas para que la igualdad sea una realidad; hay que distinguir bien entre gestión y gobierno de la universidad y acabar con las tendencias al ordeno y mando en la gobernación; y hay que mejorar las relaciones entre profesores y estudiantes dentro y fuera de las aulas, tratando a éstos como personas adultas que, como tales, tienen mucho que decir sobre la mayoría de las medidas que configuran las políticas universitarias.

[Fernández Buey entrevistado por López Arnal a propósito de la publicación de Por una universidad democrática]

JORNADAS ARTE Y CRIMEN



Organiza: Fundación Provincial de Cultura
Colaboran: Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología / Telefónica
Coordinación y dirección editorial: Luis Ruiz (Profesor de Derecho Penal de la UCA y Director del Instituto de Criminología) y María Jesús Ruiz (Profesora de Literatura Española de la UCA)

Carcelariamente (Cellulairement en el original francés) es el título de un proyecto de libro sólo iniciado y nunca escrito por Paul Verlaine cuando estuvo en la cárcel por intentar matar a su amante Rimbaud.
Las Jornadas de Arte y Crimen 2009 rinden así tributo al ingente caudal artístico vinculado secularmente a la cárcel, el presidio, el penal, la prisión o el cautiverio: arte y literatura surgidos de la experiencia carcelaria de sus creadores, o textos, pinturas y películas creados para reflejar o denunciar diversas prisiones.
La reducción (esperemos que ocasional) de las Jornadas a un solo día nos ha obligado a una selección muy afinada de intervenciones. No obstante, el objetivo es mostrar la mayor diversidad de experiencias artísticas vinculadas a la cárcel.
Abrirá la sesión Antonio Gómez Rufo, biógrafo de Berlanga y con una larga trayectoria al frente de la Filmoteca Nacional. Gómez Rufo analizará la realidad carcelaria de la España de los últimos cincuenta años a través del cine de Berlanga.
El concierto flamenco programado pretende ser, más allá de un recital, una muestra didáctica de la heterogeneidad de manifestaciones que en el cante flamenco ha alcanzado la realidad del presidio, especialmente cruento con la comunidad gitana en los últimos siglos. Seguiriyas, romances, tonás, fandangos, cantiñas, soleares y coplas son los palos que se abordarán en esta parte del programa: cantes no sólo evocadores del tema específico del presidio, sino también alusivos a otros cautiverios –el del alma presa de los sentidos, por ejemplo- y, desde luego, al rotundo tema de la libertad.
Además de estas intervenciones, se presentará el libro Arte y Crimen: el arte a juicio, resultado de las Jornadas celebradas en 2008. El libro ha sido coeditado por el Servicio de Publicaciones de la Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz y por la editorial valenciana Tirant lo Blanc, que con ello se incorpora al patrocinio de la colección, y su coordinación ha estado a cargo de Luis Ruiz y María Jesús Ruiz. Este libro es el tercer volumen de la colección Arte y Crimen y en él colaboran no sólo los ponentes que participaron directamente en las Jornadas de 2008, sino también un grupo de colaboradores del proyecto que desde diversas perspectivas aportan ensayos en torno al tema de la censura y de la criminalización del arte.

PROGRAMA

18:30 Conferencia del escritor Antonio Gómez Rufo
Cada español tiene su celda: a propósito de “El verdugo” y “Todos a la cárcel” de Luis G. Berlanga”
20:00 Presentación del tercer volumen de Arte y Crimen
María Jesús Ruiz y Luís Ramón Ruiz (coords.), Arte y crimen: el arte a juicio. Editorial Tirant lo Blanc y Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz, 2009
20:30 Concierto flamenco: Siete palos y presidio
A cargo de Manuel Naranjo, Juan Zarzuela y Alberto San Miguel


PARTICIPANTES

Antonio Gómez Rufo




Escritor y traductor, Gómez Rufo es autor de novelas como La noche del tamarindo, El secreto del rey cautivo o Adiós a los hombres. Vinculado desde finales de los años setenta a la Dirección General de Cinematografía y a la Filmoteca Nacional, es el biógrafo autorizado de Berlanga, sobre cuya figura y producción cinematográfica ha publicado varios libros y ensayos. Colaborador habitual de diversos medios de comunicación: periódicos como El País, El Mundo, El Independiente, El Sol, Diario 16, La Vanguardia, Informaciones, Pueblo, Diario de Valencia, El Correo, El Ideal de Granada, Diario de Cádiz, El Faro de Vigo y El Periódico de Catalunya; y revistas como Cambio 16, Tiempo, El Globo, Leer, Interviú, Panorama, Perfiles, Guía del Ocio, La Gaceta del Libro, Abril (Luxemburgo) y La Revista del Sur (Suecia). En la actualidad colabora en el periódico El Mundo y con las revistas Bulevar 21, Galerna (Nueva York) y Ateneaglam (Valencia, España).

Manuel Naranjo Loreto

Folklorista y etnomusicólogo. Autor de numerosos trabajos en torno al cante flamenco y su consideración como cultura tradicional. Colaborador habitual de diversos medios de comunicación y columnista del Diario de Jerez, donde desde hace dos décadas mantiene su Página Clásica.

Juan Zarzuela y Alberto San Miguel

Profesores de flamenco (cante y guitarra respectivamente) del Conservatorio de Jerez

martes, octubre 20, 2009

CICLO "EL OTRO PENSAMIENTO"



















PROGRAMA DEFINITIVO Conferencias


MIÉRCOLES 21 DE OCTUBRE
12.15h, Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras
Presentación de EL (OTRO) COLECTIVO: EL (OTRO) PENSAMIENTO
Conferencia a cargo de FRANCISCO VÁZQUEZ GARCÍA: "Pasado y presente de la Biopolítica".

MIÉRCOLES 11 DE NOVIEMBRE

12.15h, Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras
Conferencia a cargo de JOSE LUIS MORENO PESTAÑA: "De Mayo del 68 al neoliberalismo"

MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE

12.30h, Facultad de Filosofía y Letras
Conferencia a cargo de GÉRARD MAUGER, sociólogo, investigador del CNRS y director adjunto del Centre de Sociologie Européenne de Paris: 'Los intelectuales y las clases sociales, de Marx a Bourdieu'

sábado, octubre 17, 2009

Compte rendu de "Normes, déviances, insertions" dans "L'Année sociologique", p. 517-522



La volonté des organisateurs du colloque qui s’est déroulé le 18 décembre 2006 à l’Université de Cádiz, en Espagne, dans le cadre du programme ESSE ( « pour un Espace des sciences sociales européen » ), programme qui encourage une circulation internationale des idées scientifiques, était de mettre en perspective et en discussion divers travaux sociologiques empiriques sur la « déviance ». Si l’ouvrage qui en est issu comporte une introduction qui autorise ses auteurs à présenter l’ordonnancement du livre et en faire émerger une structure cohérente, l’absence de conclusion ne leur permet pas de synthétiser les enseignements centraux des dix contributions qui en constituent le cœur. L’objet général de l’ouvrage est d’étudier la manière dont se cristallisent des normes sociales et dont se tracent, sur des scènes sociales diverses, les frontières entre le « normal » et le « déviant ». Pour ce faire, les contributions prennent essentiellement deux directions. La première direction est d’observer les processus de mise en forme (politique, juridique, scientifique, etc.) des normes sociales et des déviances auxquelles leur transgression donne lieu. Deux types de mises en forme sont étudiés dans cet ouvrage. D’une part, la mise en forme qui s’opère selon une partition du tolérable et de l’intolérable, et il s’agit alors d’une mise en forme politique des normes sociales (c’est l’objet du chapitre I de l’ouvrage). D’autre part, celle qui s’opère selon une partition du vrai et du faux, et il s’agit alors d’une mise en forme scientifique des normes sociales (c’est l’objet du chapitre II de l’ouvrage). La deuxième direction est d’observer les processus d’intériorisation des normes sociales, en analysant les effets de divers dispositifs d’insertion appréhendés comme des dispositifs de « normalisation » (c’est l’objet du chapitre III de l’ouvrage).
L’une des méthodes utilisées pour traiter de la mise en forme des normes sociales vise à rendre compte des controverses sur le caractère déviant, ou non, d’un comportement ou d’une pratique singuliers. Il s’agit, en listant les acteurs engagés dans la controverse, en relevant les argumentaires déployés, en identifiant les stratégies rhétoriques et les répertoires d’action utilisés, de repérer diverses formes de « mise en problème » ou, pour reprendre l’expression de Michel Foucault, de « problématisation ». Quatre contributions, dans l’ouvrage, relèvent en partie de ce type de démarche. Gérard Mauger revient ainsi sur les réactions qu’ont suscitées, dans l’espace public, les « émeutes de novembre 2005 ». Il montre que la controverse a essentiellement porté sur le caractère politique, ou non, de ces « émeutes ». Aux entreprises de disqualification politique qui rejetaient, au nom d’arguments juridiques, moraux, voire raciaux, les pratiques émeutières hors de la normalité politique, les émeutes n’étant alors que le fait de « voyous » ou de « délinquants », répondaient des entreprises de requalification politique qui s’efforçaient de « requalifier l’événement, les pratiques des émeutiers et leur “cause” ( “révolte du précariat”, “révolte des ghettos” ou “révolte des minorités visibles” ) » (p. 22). Marta Roca i Escoda, pour sa part, analyse la manière dont, en Suisse, les débats publics qui ont suivi la découverte du virus du Sida, dans les années 1980, ont permis une requalification politique de l’homosexualité. En rendant visible les phénomènes de stigmatisation et de ségrégation que subissent les malades du Sida, ces débats ont « conduit les personnes engagées dans la lutte contre le Sida à reproblématiser la question de la marginalisation et des discriminations à l’encontre des minorités appréhendées comme déviantes dans un passé proche » (p. 52). Sur une scène plus localisée du débat public, Emmanuel Soutrenon ne fait pas non plus autre chose que de rendre compte d’une « mise en problème » singulière quand il analyse les débats parlementaires qui ont eu lieu, à la fin des années 1980, sur une éventuelle dépénalisation des actes de vagabondage et de mendicité. Il analyse le soubassement éthico-moral des qualifications politiques de ce type spécifique de déviance, qualifications qui reposent sur des argumentaires en définitive plus complexes que l’apparente opposition entre les tenants du « répressif » et les adeptes du « social ». Si l’on quitte le terrain des codages politiques (chap. I) pour rejoindre celui des codages scientifiques (chap. II) de la déviance, la même démarche est adoptée par Francisco Vasquez Garcia dans son étude sur la réception et la diffusion du concept d’homosexualité en Espagne à la fin du XIXe et au début du XXe siècle. En analysant un corpus de références savantes entre 1850 et 1936, il revient sur les analyses classiques de Michel Foucault qui montrait l’émergence, dans le dernier tiers du XIXe siècle, d’une figure psychiatrique de l’homosexuel, appelée à se substituer à la figure théologico-morale du sodomite. Vasquez Garcia montre que c’est en réalité une « coexistence de catégories profondément ambiguës » (p. 116) qui a eu cours à cette période. L’argument est à la fois épistémique, puisque c’est la « cohabitation instable » entre anciennes et nouvelles taxinomies qui est affirmée, et réaliste, puisqu’il s’agit de « rendre intelligible le fait qu’un même agent social (un psychiatre par exemple) peut proférer des discours très différents selon l’auditoire de référence (revue spécialisée, brochure de vulgarisation, leçon professorale, conférence pour un public profane, intervention médiatique) tout en combinant de façon variable le langage issu d’une matrice théologico-morale et le langage technique de la psychiatrie spécialisée » (p. 118).
Cependant, cette démarche qui vise à rendre compte des débats (moraux, politiques, scientifiques) qui participent d’une « mise en problème » d’objets empiriques divers, n’en oublie pas les acteurs sur lesquels porte la controverse. Ils peuvent notamment se constituer en sujet collectif et avoir leur mot à dire. Cela apparaît dans l’article de Marta Roca i Escoda, à propos du « mouvement homosexuel », qui a travaillé ses revendications à partir de la reproblématisation de l’expérience homosexuelle qui a suivi, en Suisse, la découverte du virus du Sida. Comme le souligne Gérard Mauger à propos des controverses autour des émeutes de novembre 2005, il importe donc « de s’interroger sur les incidences de ces représentations sur le fait social étudié » (p. 15). Ainsi, il explique que les « entreprises de politisation peuvent s’ancrer dans une condition sociale partagée par les émeutiers, susceptible de fonder “une cause” » (p. 36). Pour étudier les conditions de possibilité de cet « ancrage », ou de cette intériorisation, l’auteur revient sur la réalisation d’études sociologiques, notamment par Marwad Mohammed, « auprès des émeutiers » (p. 31). Alors, les sociologues constatent deux choses. D’une part, que « l’investissement délinquant ou l’appartenance au monde des bandes n’excluent pas l’indignation à l’égard du racisme et des violences policières » (p. 32). D’autre part, que la dotation en capital culturel est la variable discriminante pour la construction d’une justification politique des pratiques émeutières, par les émeutiers eux-mêmes. Les normes sont donc l’objet, en même temps qu’elles en sont le produit, d’usages et d’interprétations diverses par les acteurs qui sont censés s’en écarter. Francisco Vasquez Garcia montre ainsi que les discours des homosexuels eux-mêmes, au début du XXe siècle, « restaient habituellement méfiants par rapport aux intentions pathologisantes de la médecine, et avaient recours à l’humour et à l’ironie » (p. 121). Il propose alors de « remplacer l’image simple et unidirectionnelle de la subordination et de l’intériorisation par le cadre complexe de la lutte et du bricolage créatif » (p. 121). D’où l’usage d’une deuxième méthode, utilisée dans deux contributions, pour analyser la mise en forme des normes sociales : le compte rendu des interactions entre des « entrepreneurs de morale » et les individus étiquetés comme déviants. La sociologie des carrières déviantes inspirée, parmi d’autres, par l’École de Chicago, est alors particulièrement mobilisée. Samuel Lézé analyse le codage psychanalytique de ce qu’il nomme, à la suite de Peggy Thoits, une « déviance émotionnelle » (p. 72). Il revient sur les « phases saillantes de la carrière morale » (p. 76) d’individus confrontés à des « troubles personnels », pour comprendre ce qui pousse certains individus à accepter les interprétations qu’offre le psychanalyste de leurs problèmes personnels, dans le cadre d’une conversation qui se transforme alors en « consultation ». « La parole efficace [relevant] avant tout d’une personne autorisée » (p. 81), c’est dans la reconnaissance de l’autorité morale du psychanalyste que l’auteur cherche les fondements de cette acceptation. Il montre que c’est non seulement la reconnaissance d’un ascendant du psychanalyste comme « expert », mais également « l’autorité charismatique » du psychanalyste qui créent, pour les patients, une confiance dans la « singularité » de « leur » psychanalyste : c’est par ses propriétés physiques et par la pertinence momentanée de ses actes de parole, autrement dit son éloquence, que le psychanalyste fait corps avec la psychanalyse et crée les conditions de possibilité d’une intériorisation des frontières de la « déviance émotionnelle ». Stanislas Morel, quant à lui, analyse les conditions de possibilité d’une interprétation psychologique des difficultés scolaires de certains enfants dont le comportement est appréhendé comme une « déviance scolaire ». Il montre qu’une part essentielle du travail des psychologues scolaires est de convaincre les acteurs, notamment les parents de l’enfant en difficulté, de la nécessité d’une prise en charge psychologique de l’enfant concerné. L’auteur analyse les conditions de possibilité de cette mise en forme psychologique de la « déviance scolaire ». Tout d’abord pour les parents, qui subordonnent leur accord à une aide médico-psychologique « à la condition que les activités thérapeutiques servent directement à l’amélioration des résultats scolaires de leur(s) enfant(s) » (p. 88). Mais également pour les psychanalystes travaillant dans les centres destinés à accueillir ces enfants en difficulté (les Centres médico-psycho-pédagogiques, CMPP), qui opèrent, au contraire, une mise à distance des problèmes scolaires, pour faire émerger une sorte de pureté psychique extraterritoriale. Est donc ici retracé le rôle des différents acteurs qui, des enseignants aux psychanalystes de CMPP, en passant par les psychologues scolaires et les parents, participent à la construction négociée d’une « carrière déviante » dans le cadre scolaire.
Dans la continuité de ces études qui abordent la mise en forme des normes par le biais des « carrières déviantes », les quatre dernières contributions s’intéressent, en intégrant des éléments de la sociologie bourdieusienne, aux conditions sociales d’une « sortie » de la carrière déviante, en analysant, sur des terrains divers, des dispositifs d’insertion qui sont appréhendés comme des dispositifs de « normalisation ». À travers le sens que les acteurs donnent aux normes sociales, c’est une part essentielle de leur construction qui est abordée. Isabelle Coutant décrit le travail de conversion « d’habitus déviants en habitus conformes » (p. 128), à partir d’un dispositif d’insertion de jeunes délinquants dans le monde professionnel de l’animation. Insistant sur le « sens de l’honneur » de la « culture de rue », elle montre que l’adhésion à la proposition de conversion, que proposent les éducateurs aux délinquants, suppose qu’elle offre à ces derniers du « capital symbolique ». Les éducateurs, favorisant les normes d’acculturation, sont alors les médiateurs entre le « monde de la rue » et le « monde de l’animation ». Ils doivent proposer un « récit de soi » plus acceptable pour les délinquants, qui renforcent leur croyance dans la conversion et la rupture avec leur passé déviant. Si, par conséquent, c’est l’autorité morale des éducateurs qui est mise à l’épreuve, Isabelle Coutant montre que cette croyance dépend aussi « des chances objectives d’insertion, c’est-à-dire dans un premier temps des ressources scolaires, familiales et sociales mobilisables, puis, dans un second temps, des perspectives sur le marché du travail » (p. 142). Murielle Darmon, quant à elle, présente l’analyse sociologique de groupes commerciaux d’amaigrissement (les Weight Watchers, WW), qui proposent un régime spécifique consistant en « un contrôle des calories et des lipides ingérés qui se fait par l’intermédiaire de la gestion d’un total journalier de “points” » (p. 153). Elle montre que c’est un « travail sur les dispositions » qui y est opéré. Mettant en parallèle cette étude avec ses anciennes enquêtes sur les « carrières anorexiques », elle rend compte de la production, dans ces WW, d’une sorte de « sens pratique anorexique », comme opération de mise à distance des usages populaires (ou définis comme « vulgaires ») du corps. Plus généralement, ces WW sont une « industrie de conversion des habitus populaires » : les contours de la « bonne ménagère de classe moyenne », qui propose un « bon repas » le soir à son mari, y sont en effet tracés et actualisés. C’est sur un tout autre terrain, celui de la prison et de l’expérience carcérale des usagers de drogues incarcérés, que Fabrice Fernandez revient sur cette thématique des conditions sociales d’une intériorisation des normes sociales. Se proposant de relativiser la notion d’ « expérience totale » de Goffman, il tente de mettre en rapport l’adhésion des prisonniers aux normes, formelles ou non, de l’institution carcérale, avec la densité et la permanence des liens sociaux que ces prisonniers conservent à l’extérieur. C’est ce que l’auteur nomme un « double travail d’ajustement » que lesdits prisonniers doivent accomplir, non seulement avec le monde de la prison, mais également avec le monde extérieur (conserver ou non des liens extérieurs). Réalisant une typologie des formes de double ajustement, en croisant « les types de participation ou de refus à la logique du monde pénitentiaire avec les logiques de maintien ou de rupture avec les liens extra-carcéraux » (p. 173), il montre que ces doubles ajustements « sont déterminés par d’autres facteurs que le simple délit : la durée de la peine, le capital économique, culturel, social, relationnel, le degré de dépendance à la drogue, l’expérience du monde carcéral et l’articulation avec le monde extérieur, les liens sociaux et familiaux maintenus ou non à l’extérieur » (p. 174). Enfin, José Luis Moreno Pestaña revient sur les différents types de gestion des troubles alimentaires selon l’origine sociale des « déviants » et de leur famille. En étudiant la « succession de phases au terme desquelles une personne devient un patient affecté d’un trouble alimentaire » (p. 191), il montre que le poids de l’origine sociale intervient à différentes étapes de la « carrière » de la personne en question : la gestion profane du trouble et sa mise en forme médicale ; le choix d’un lieu de soin et/ou de thérapie, car certaines filières privées sont chères et difficiles d’accès ; et enfin, l’alternative entre « sortir » du trouble ou le réinterpréter positivement. L’auteur montre alors que la « sortie » du trouble implique de renoncer aux pratiques d’autocontrôle corporel, qui fonctionnent pourtant comme un « laissez-passer social » sur nombre de marchés corporels où la minceur est un capital valorisé : la jeunesse, le milieu familial, le marché des emplois fondés sur un contact avec le public, et enfin les relations de couple. Cette « sortie » est la voie privilégiée par les personnes peu dotées en capitaux, économiques et culturels. Au contraire, dans les classes aisées où l’autocontrôle corporel est une condition de réussite sociale (tant d’un point de vue matériel que symbolique), est préféré un travail de réinterprétation positive du trouble qui doit se négocier avec les différents professionnels qui, du psychiatre au nutritionniste, en passant par le psychologue, l’homéopathe et l’endocrinologue, forment un marché des définitions des troubles alimentaires. Or l’accès à une offre thérapeutique suffisamment diverse pour permettre ce travail de réinterprétation négociée du trouble est lui-même dépendant de la dotation en capitaux culturel et économique. Son objet, conclut l’auteur, tend alors à le faire dévier d’une sociologie de la maladie mentale à une « sociologie de la vie quotidienne de fractions des classes moyennes dominantes et des personnes qui, avec une bonne volonté corporelle, aspirent à l’idéal d’excellence [corporelle] ». Une telle sociologie montrerait, selon lui, « les coûts, parfois terribles, qu’entraîne une telle expérience de la domination – ou l’aspiration à l’exercer » (p. 213).
Au total, c’est l’unité dans la diversité qui prime dans cet ouvrage. Diversité théorique, puisque de l’approche généalogique de Michel Foucault à la sociologie des carrières déviantes inspirée, parmi d’autres, par l’École de Chicago, en passant par les outils de la sociologie de Pierre Bourdieu, c’est nombre d’auteurs, que la sociologie n’a pas l’habitude de mobiliser ensemble, qui sont réunis dans cet ouvrage. Diversité empirique, puisque les dix contributions nous entraînent sur des objets divers, de la sociologie des classes populaires à la sociologie de la santé mentale, en passant par la sociologie de la prison et la sociologie de l’action publique, cela dans des pays divers, en France, en Suisse et en Espagne. Mais unité épistémique, car cet ouvrage – fidèle aux prescriptions durkheimiennes selon lesquelles le crime (Durkheim n’utilise pas alors la notion de « déviance ») est un indicateur de la conscience collective et des systèmes normatifs propres à un groupe donné – offre une réflexion intégrée sur la construction des normes sociales, appréhendées, de leur mise en forme spécifique aux conditions de leur intériorisation, comme des manières de faire, de penser et d’agir.
Nicolas SALLEE
Allocataire de recherche à l’IDHE, Paris X - Nanterre
nicolas. sallee@ gmail. com

viernes, octubre 16, 2009

Un comentario sobre las enfermedades mentales y la vida privada de los filósofos. Una respuesta de Randall Collins en el número 9 de RES



Una respuesta de Randall Collins al artículo que publiqué en el número 8 de la Revista española de sociología
http://www.fes-web.org/publicaciones/res/archivos/res08/05.pdf
Pinchando en el título de esta entrada o enlanzando con este vínculo:
http://www.fes-web.org/publicaciones/res/archivos/res09/07.pdf

domingo, octubre 04, 2009

Congreso de filosofía joven


En Murcia, los trabajos del XLVII congreso de filosofía joven (venerable institución donde las haya de la filosofía española) avanzan a velocidad de crucero. Pinchando en el título de esta entrada se accede a un blog en el que se informa sobre el particular.