martes, febrero 24, 2015

Jorge Costa sobre "La norma de la filosofía"

 Jorge Costa Delgado
Jorge Costa Delgado firma este comentario a La norma de la filosofía donde se destaca lo hecho y las pistas de trabajo que han quedado abiertas. Todo ello en el interesante vol. 31 (nº 2, 2014) de Anales del Seminario de Historia de la Filosofía.

domingo, febrero 08, 2015

El mal y su genealogía política

 
"La isla mínima" es la triunfadora de los Goya. La comparación con "True detective" se impone en mil comentarios. El director no vio la serie americana y es para escribirle a Jameson y decirle que su teoría del inconsciente político tiene un protocolo de experimentación apabullante: pensamos el mal del mismo modo y con la misma estructura, en la América profunda y en la baja Andalucía. Una y otra, serie y película, divergen en dos puntos: las clases populares de Louisiana son pasivas y embrutecidas por la degradación, la obesidad y la religión; las de Huelva-Cádiz tienen una huelga (¿del Sindicato Unitario?) que les otorga dignidad. Segunda variación: la solidez del poder es cuasicosmológica en la norteamericana, mientras que en la española forma parte de una reproducción de las elites. "True detective" es schopenhaueriana y "La isla mínima" es marxista. Curiosamente, pensando como pienso y siendo alérgico a las especulaciones ontológicas, el tono de crítica de la española a la Cultura de la Transición de la española le hace perder profundidad. No porque vea oportunismo (aunque sea una tesis que no comparto y me deja frío: quien diga, como dicen mis amigos y amigas de Podemos, que Andalucía no ha cambiado y para bien es porque no conoció el Barrio de las Américas en los 70), sino porque el mal de un vampiro solo asusta cuando carece de explicación estrictamente sociológica o política. 
También hay sociología en la norteamericana (es el mundo devastado del Katrina, con un Estado que ni llegó ni se le esperó: los depredadores hicieron el agosto) pero reduce su alcance. El mal del que hablan ambas películas no admite superación dialéctica, por hablar como el gran marxismo hegeliano. La única actitud razonable es la precaución y el miedo, mucho miedo. Las películas y los cuentos de terror tienen eso de racional: recordarnos que existe un mal que la razón no puede disolver. Marcuse (en Eros y civilización) hablaba de una represión necesaria frente a ese mal. Se podía eliminar la excedente, resultado de las relaciones de explotación, pero nunca la necesaria, nacidas de la insociabilidad básica de la especie humana. El pecado de "La Isla mínima" -si es que lo tiene: se trata de una película memorable de un artista honrado, austero y brillante- es que pretende ampliar demasiado el campo de lo políticamente explicable y resoluble.

miércoles, febrero 04, 2015

Le marché préfère les minces


La vie des idées publica el dossier À table ! Alimentation et sciences sociales coordinado por Thomas Grillot y Nicolás Larchet. El número especial cuenta con artículos de Claude Grignon y una entrevista con Julie Guthman. En el número aparece mi artículo "Le marché préfère les minces" que forma parte de un trabajo más general -que los lectores de este blog conocen- sobre el capital erótico, trastornos alimentarios y mercado de trabajo. Próximamente dará lugar a un libro.

martes, febrero 03, 2015

Auteurs, concepts, écoles, héritages : l’histoire de la philosophie à l’épreuve des sciences sociales


Date et heure: 
19/02/2015 - 17:00 - 19:00
Lieu: 
Institut d’études avancées de Paris
17, quai d'Anjou, 75004 Paris

Table ronde à partir de Après Bergson. Portrait de groupe avec philosophe de Giuseppe Bianco, résident à IEA de Paris et de La norma de la filosofia, de José Luis Moreno Pestaña, professeur à l’Université de Cadix.
Qu’est-ce qu’un héritage intellectuel ? Qu’est-ce qu’une école ? Peut-on établir la paternité d’un concept, d’un problème ou d’un style philosophique ? Quelles procédures permettent de juger un auteur comme « majeur » ? Quels sont les effets du succès d’un auteur sur sa consécration à long terme ?
A partir des livres de Giuseppe Bianco, Après Bergson. Portrait de groupe avec philosophe (PUF 2015) et de José Luis Moreno Pestaña, La norma de la filosofía. La configuración del patrón filosófico español tras la Guerra Civil (2013), il s’agira de nous interroger à nouveau sur l'apport de la sociologie dans un possible renouvellement de la manière d’écrire l’histoire de la philosophie.

Participants :
Jean-François Braunstein (Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne)
Jean-Louis Fabiani (EHESS-CEU),
José Luis Moreno Pestana (Université de Cadiz)
Giuseppe Bianco (Université  de Warwick et résident à l'IEA de Paris)

Présentation des ouvrages

Après Bergson. Portrait de groupe avec philosophe (PUF, 2015) reconstruit et analyse la réception, la circulation, les lectures et les réappropriations d’Henri Bergson dans le champ philosophique français. Il est écrit « après », c’est-à-dire après le succès fulgurant de l’œuvre de Bergson, et sur l’après : ce qui est arrivé à l’ensemble de la philosophie française par la suite. Son approche chorale de l’histoire de la philosophie – textes, concepts, auteurs et groupes sont évoqués pour leur importance dans la construction des schémas d’analyses déployées, et non pour leur valeur supposée absolue – mobilise ici des ressources analytiques originales, tirées de l’épistémologie historique et pragmatique, de l’histoire intellectuelle et de la sociologie de la connaissance.
Giuseppe Bianco est chercheur à l’Institut d’études avancées de Paris. Docteur en philosophie de l’université Lille 3 et ancien chercheur postdoctoral à l’École normale supérieure, il a dirigé les ouvrages Jean Hyppolite entre structure et existence (Rue d’Ulm, 2013), Badiou and the Philosophers (Blomsbury, 2013), The Care of Life (Rowman & Littlefield, 2014) et La signification du concret. Philosophie et psychologie chez Politzer (Hermann, 2014).

La norma de la filosofia (Biblioteca Nueva, 2013) analyse les effets de la Guerre Civile sur le champ philosophique espagnol en prenant en considération les conflits et les trajectoires des principaux acteurs. Le livre reconstruit la dynamique spécifique propre au champ en se concentrant sur les différents débats qui occupent les philosophes au cours de trois décennies : les années 1940, 1950 et 1960. Dans chacun des cas l’auteur montre les lignes de force qui ordonnent un champ obsédé par la gigantesque figure de Ortega y Gasset. Ce livre tente de montrer comment les reconstructions sociologiques et historiques aident à mieux comprendre le travail philosophique.
José Luis Moreno Pestaña, docteur en Philosophie (Université de Grenade, Espagne), HDR Sociologie (EHESS, Paris) est professeur de Philosophie à l’Université de Cadix. Il est l’auteur, entre autres de En devenant Foucault. Socio-genese d’un grand philosophe, (Broissieux, Croquant, 2010), Filosofía y sociología en Jesús Ibáñez (Madrid, Siglo XXI, 2008), Moral corporal, trastornos alimentarios y clase social (Madrid, CIS, 2010), Foucault, la gauche et la politique (Paris, Textuel, 2011) et de La norma de la filosofía. La configuración del patrón filosófico español tras la Guerra Civil (Madrid, Biblioteca Nueva, 2013).

martes, enero 27, 2015

Intervenciones en los 25 años de Daímon

Dmn 2
El día 5 de noviembre de 2014 se celebraron los 25 años de Daímon. Se encuentran disponibles la filmación y una reseña de las intervenciones.

viernes, enero 09, 2015

Intervención Seminario Foucault en Sorbona

 

El día 21 de febrero, entre las diez y media y las doce y media intervendré en el Semainario Foucault de Sorbona, en París (UFR de Philosophie de la Sorbonne, escalier C, premier étage, salle Lalande). Mi intervención versará sobre el curso de 1973-1974 y, en concreto, sobre las conveniencias e inconveniencias de una sociología de la enfermedad mental centrada en la denuncia epistemológica de la psiquiatría y la psicología. La descripción de la experiencia social de los calificados como enfermos, que ocupa un lugar subordinado en el curso, será revalorizada en conexión con el Goffman de la "Locura en el lugar" y de la descripción fenomenológica de la enfermedad presente en Georges Canguilhem y Merleau-Ponty. La intervención forma parte de un libro dedicado a los trastornos alimentarios y el mercado de trabajo y que continúa el anterior.

lunes, enero 05, 2015

CATÓN EL CENSOR Y LOS MUEBLES DE IKEA. Un artículo de José Luis Moreno Pestaña y Francisco Vázquez García

Ofrecemos aquí un artículo que el Diario de Cádiz decidió no publicar

En el baremo de estimación de profesiones publicado por el CIS en febrero de 2013, la de docente universitario aparecía como una de las más apreciadas por los españoles. Paradójicamente, desde entonces, atacar a la Universidad pública se ha convertido en un deporte nacional. Periodistas, portavoces gubernamentales, jóvenes investigadores, empresarios, políticos de todos los signos e incluso el mismo profesorado de la institución, coinciden en denunciar la degeneración y el estado moribundo del Alma Mater en España. ¿A qué obedece este repentino y radical cambio de opinión?

No se trata de ninguna conspiración, sino del concurso de diferentes circunstancias.

Vaya por delante que la Universidad, como otras muchas instituciones de este país, necesita sin duda mejorar. Pero de ahí al “estado de descomposición” que diagnosticaba recientemente un conocido tertuliano televisivo, va todo un mundo. En las requisitorias asoma a veces la modernidad, invocándose, a modo de oráculos, los infalibles ránkings internacionales -donde por cierto no se evalúan los estudios humanísticos, que dejan en mal lugar a nuestras Universidades. En otros casos se prefiere extraer del baúl munición más añeja, y se habla entonces de “endogamia”, “clientelismo”, “mandarinato” y, últimamente, hasta de “corrupción”.
Por una parte comparece la comprensible indignación de muchos jóvenes y competentes investigadores españoles, condenados al exilio indefinido o a la precariedad. Frustrados ante la imposibilidad de relevar a sus mayores integrándose en la Universidad española, atribuyen al viejo caciquismo feudal una exclusión que tiene que ver en realidad con una reproducción profesional que hoy por hoy se encuentra cortada, interrumpida. Puede haber plazas que se otorguen con arbitrariedad, pero el gran problema es que no hay plazas y tampoco expectativas de que existan en el futuro. Todo lo cual no depende de retorcidos cacicazgos que solo existen en la mitología: depende de la falta de recursos, es decir, de cómo los gestores neoliberales gestionan la crisis.
En segundo lugar hay que mencionar el protagonismo de periódicos como El País, promoviendo foros de opinión donde se condena la inanidad de las Universidades públicas, como si se quisiera “deprisa” sustituirlas por flamantes establecimientos privados. En el colmo de la paradoja, muchos profesores, a menudo veteranos, que han contribuido a fraguar el escenario actual de la educación superior, se convierten en sus principales detractores jugando al arriesgado desdoble de Mr Hyde y el Dr. Jekyll. 

El surgimiento de una nueva fuerza política, cuyos principales cuadros dirigentes se han reclutado en nuestras Facultades, ha suministrado nuevos argumentos para justificar el anatema. Los que descalifican a este partido emergente, no dudan en denunciar la “casta universitaria” de la que provienen sus dirigentes, como si en esos recintos se anidara el huevo de la serpiente y se promoviera la corrupción moral de nuestra juventud. Si a esto se añade el escaso aprecio que desde el Ministerio gobernante se siente hacia la Universidad pública, ya tenemos el cóctel servido al completo.

La cosa no puede por menos que resultar irónica. En su biografía de Julio César (Julio César: un dictador democrático), Luciano Canfora  recuerda cómo los ricos se escandalizaban de las compras de votos de César, jefe del partido popular. Catón el Censor, supuestamente la rectitud personificada, aprobaba a los mercachifles políticos, siempre y cuando fuesen de los suyos, de la gente óptima, de la gente importante. Tal sucede hoy: muchos parecen haber descubierto el horror universitario cuando la institución no solo provee los cuadros del bipartidismo, sino que ha fabricado una generación política capaz de encauzar electoralmente el descontento social. Antes, cuando salían los suyos, la universidad solo merecía reverencias. Hoy solo el desprecio y el escándalo.
Es el escándalo interesado de Catón el Censor. Pero lo peor no es eso: César fue, efectivamente, un corrupto y el tío de su asesino se escandalizaba con razón de su comportamiento -aunque omitía reconocer que el suyo y el de sus camaradas aristócratas era idéntico. Lo peor es cuando el moralismo interesado y el periodismo amarillo enlodan a los justos. Seguramente Íñigo Errejón ha cometido errores pero sólo alguien que no haya investigado puede creer que el trabajo de campo o de archivos se hace de ocho a tres en un despacho o en los límites de un campus. Precisamente, quienes calientan silla sin moverse suelen ser grandes vagos -o gente que firma trabajos que realizan otros. Un ejemplo puede que más sangrante lo contiene la denuncia presentada esta semana sobre la Universidad de Cádiz. Las funestas tarjetas, se ha dicho, se dedicaban a comprar en Ikea y luego resulta que en Ikea se compraban muebles para la guardería de la Universidad. Aunque quizá el proyecto de algunos émulos de Catón el Censor es que la Universidad no provea de guarderías, que lo haga el mercado.  
Más justificada podría ser la sospecha de que se gastó demasiado en representación y convites. Lo cual no significa que sea evidente corrupción y no el efecto superficial de algo más profundo, aplaudido a rabiar por muchos neomoralistas. Durante años a quien impartía clases y se dedicaba a la investigación artesanal (la que se puede hacer con los libros propios y de la biblioteca) se le llamó dinosaurio y se le consideró reo del anquilosamiento de la universidad. Se imponía conectarse con redes científicas internacionales y, para ello, debían buscarse contactos. Bien: tejer contactos no se encuentra precisamente acompasado con la austeridad espartana, sobre todo cuando se es una pequeña universidad que necesita mostrarse atractiva. ¿Ante quién? Ante gente con la que uno quiere conectarse pero que tienen muchos pretendientes y quizá no desean conectarse con uno.
Posiblemente ese modelo sea erróneo. Posiblemente debamos revalorizar la investigación artesanal y las clases bien dadas. Posiblemente debamos cuestionar la obsesión por los rankings y mostrar que todos ellos tienen truco y hacen que la universidad pierda contacto con la formación concienzuda de los estudiantes y los profesores nos convirtamos en animadores socioculturales obsesionados con captar la mirada de los privilegiados. Posiblemente. Pero algunos de quienes acaudillan las críticas a la universidad pública no cuestionan el modelo que generó el disparate – y este hay que probarlo, ya que con mucho de lo denunciado puede ocurrir como con los muebles de Ikea. Promueven activamente ese modelo pero quieren que los convites y los viajes (porque ese modelo los exige) los gestionen manos privadas o sus expertos. Se quejan de los efectos de la universidad concentrada en los rankings y las conexiones pero no del modelo que los produce. Idéntico a como Catón el Censor se quejaba de la corrupción de César. 
Critiquémonos, acerbamente si hace falta: pero nunca desde la moral de Catón el Censor en su reencarnación neoliberal.