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Reseña de Adriana Razquín en El Viejo Topo, nº 256, pp. 97-98

FILOSOFÍA Y SOCIOLOGÍA EN JESÚS IBÁÑEZ. GENEALOGÍA DE UN PENSADOR CRÍTICO, MADRID, SIGLO XXI, 2008, 154 PÁGINAS

Filosofía y sociología en Jesús Ibáñez. Genealogía de un pensador crítico es el último libro de José Luis Moreno Pestaña. Nace como resultado de una investigación que sitúa a Jesús Ibáñez como síntoma, en la pretensión de encontrar algunos rasgos característicos del campo de las ciencias sociales en el contexto español tras la Guerra Civil. El texto está redactado de manera clara, concisa, argumentando sociológicamente, haciendo interactuar los datos empíricos con la teoría. Construyendo un discurso claro (no por ello sencillo) que exige a quién lee (no por ello pedante). Cada tema, que no siempre coincide con el final de cada uno de los trece capítulos, culmina con un resumen que sintetiza el desarrollo argumentativo del mismo.
Se identifican fácilmente, además el autor los explicita y en muchas ocasiones son desarrollados, los presupuestos teórico- metodológicos (unidos a un nombre propio) que han guiado esta investigación. Se pueden señalar entre otras: las aportaciones de Bourdieu, fundamentales y estructurantes; el análisis de los textos consagrados desde la propuesta de Spinoza; Merleau Ponty para la comprensión del sentido total de un filósofo a través de las discordancias de sus producciones discursivas; Boltanski y Chiapello cuando se trata de comprender los tres momentos de la generación sesentayochista; así como los aportes del propio Ibáñez.
Como indica el primer fragmento del título (Filosofía y sociología en Jesús Ibáñez), el análisis de la obra de Jesús Ibáñez se realiza desde una doble mirada. De un lado el autor estudia la producción discursiva de Ibáñez, advirtiendo en la introducción que discutirá (y lo hace: véase 46, 56 y 102) algunos de los presupuestos filosóficos que subyacen en ella. De otro es una investigación sociológica, específicamete una sociogénesis. Este libro, junto a Convirtiéndose en Foucault. Sociogénesis de un filósofo (publicado por el mismo autor en 2006) estarán probablemente inaugurando en el contexto científico español la sociogénesis de la filosofía, como metodología y producto que proponía Bourdieu.
La perspectiva de Pierre Bourdieu hace indispensable la localización de los mecanismos históricos de deshistorización. Lo que significa desentrañar en los objetos de investigación todos aquellos mecanismos que consiguen, a través de la supresión de su localización histórica, presentar rasgos socioculturales y pertenecientes a un momento histórico concreto, como distintivos y naturales. De esta manera se establecen como puntos de partida absolutos y eternos en la argumentación científica. En este sentido Bourdieu se preocupó por lo que sucede con las producciones discursivas filosóficas: mediante la no contextualización histórica de la obra y del autor, permiten por ejemplo establecer un diálogo sin matices entre autores que pertenecen a sociedades que distan entre sí más de mil años.
La sociogénesis consiste pues en hacer a la filosofía las mismas preguntas que la sociología hace a cualquier otro objeto sociocultural. Fue propuesta como arma contra la ahistoricidad de las producciones discursivas al permitir situarlas sociológicamente; estructurando el análisis de la producción discursiva a partir de la biografía del autor, las formas simbólicas que debió elegir para expresar (cual era el público receptor), junto con los procesos de definición colectiva que vivieron dichos productos. En este sentido el texto de Moreno Pestaña, gracias a la reconstrucción del campo intelectual de Jesús Ibánez, se llena de nombres propios, momentos históricos, textos filosóficos de referencia, posicionamientos políticos, etc.
Al tener a disposición tantos elementos que conformaron o estaban en relación de una u otra forma con Ibáñez podríamos tender, en la lectura de esta investigación, a sorprendernos e incluso molestarnos por las aparentes contradicciones que componen las decisiones y posiciones que ocupó. Se presenta cuanto menos paradójico que un ex falangista termine siendo un referente de la extrema izquierda; que la naciente sociología cualitativa fuera apoyada en su proceso de legitimación comercial por el responsable del departamento de investigación de la multinacional Nestlé; que alguien desprecie tanto la disciplina que desempeña; o que Ibáñez, opuesto activamente a la incorporación del Estado Español a la OTAN, entregara las claves de los puntos débiles del discurso opositor (gracias a un trabajo por medio de grupos de discusión) al Gobierno de Felipe González (lo que permitió reorientar la campaña y finalmente ganar el referéndum).
Con la habilidad que confiere el conocimiento del mundo de lo social, Moreno Pestaña nos aleja de esta primera pulsión para recordarnos: primero la complejidad del mundo social y las incoherencias aparentes que lo componen (las disposiciones explicaba Bourdieu no son nunca completamente coherentes). Y segundo para ir aportando datos empíricos a la argumentación que explican la lógica de esas incoherencias: “la lógica de las distinciones intelectuales tiene razones que la lógica intelectual y la lógica política no entienden” ( Moreno Pestaña, 2008: 96).
Una posible y tercera mirada es entender que la obra de Ibáñez es en sí misma sociología y filosofía . Si seguimos la tesis que desarrolla Moreno Pestaña en esta investigación al interrogar ese “(...) algo raro en la escritura de Ibáñez” (Moreno Pestaña, 2008: 5), observamos cómo, a pesar de que tuvo el suficiente (y quizá excesivo) bagaje empírico, optó por apoyarse en la filosofía para legitimar simbólicamente lo que construyó (construyeron), probó (probaron) y desarrolló (desarrollaron) sobre la base del trabajo empírico: el grupo de discusión.
Con respecto a Genealogía de un pensador crítico se puede comenzar por plantear el significado del termino genealogía. Para realizar la sociogénesis Moreno Pestaña reconstruye el campo intelectual al que perteneció Ibáñez (la fracción cualitativa de la sociología española), así como los elementos simbólicos desde los que se definía en la oposición con el otro: aquel constituido por la fracción cuantitativa de la sociología española. Supone esto explicitar a quién se leyó: ascendencia, (y a quién no), así como a quiénes iban dirigidos los textos: descendencia.
Ahora bien, esta reconstrucción no supone únicamente seguir la pista a las lecturas y a cómo fueron recibidos los aportes de Ibáñez, sino a comprender qué significó eso de ser críticos y qué se acuñó bajo esa etiqueta (no exenta de enormes cargas simbólicas) que oponían como el blanco al negro a los cualitativos de los cuantitativos, a los nómadas de los sedentarios. “Entre lo cuantitativo y lo cualitativo no existía sólo una disputa epistemológica, también una disputa de dos facciones sociales del campo sociológico” (Moreno Pestaña, 2008: 114).
Realizar una sociogénesis no consiste en sacar a la luz todos los pecadillos, las caídas o los desajustes en la vida y obra de un intelectual. Menos tratar de dinamitar el legado, en este caso de Jesús Ibáñez, como si de derribar estatuas de antiguos dictadores se tratara. Hacer una sociogénesis, y considero que José Luis Moreno Pestaña nos presenta una, consiste en reconstruir y considerar en el análisis todos aquellos elementos que jugaron un papel, no de manera exclusiva pero si constituyente, de qué se dijo y cómo se dijo. Consiste en dar una explicación científica de cómo se construye y desarrolla la obra, y por tanto no indisociable de la vida, de un intelectual. Y hacerlo con todo el cuidado y respeto que se merece, manteniendo las exigencias intelectuales derivadas de un profundo conocimiento de todos los textos y elementos contextuales que se evidencian en el camino de la reconstrucción.
Permite derribar sí la idea de que los genios genéticamente definidos existen, y por el contrario explicar como se hicieron y los hicieron, cómo es necesario un lenguaje altamente cotizado en un campo intelectual concreto para que una obra sea acogida como libro sagrado. Sobre todo permite limpiar, como la paja del grano, todo el misticismo que rodea y desdibuja la verdadera herencia de un autor, una autora, o en este caso autores: crear una técnica de investigación y además hacerlo en el marco de un espacio de escasísima legitimidad.

Adriana Razquin Mangado

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