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Intervenciones de Francisca Fernández y Juan Núñez en la presentación de Bruno Muel y Septiembre Chileno






Alrededor de 40 personas, muchas de ellas de fuera de la Facultad, participaron en la discusión sobre la película Septiembre Chileno y en el debate con su director Bruno Muel. Especial relevancia tuvo la participación de especialistas destacados sobre América, como la profesora María Dolores Fuentes Murillo o de directores de cine documental como el fotógrafo Javier González. La discusión, siempre amistosa, y en ocasiones intensa, con Bruno y entre nosotros, se prolongó hasta tarde. El acto sirvió para recordar cómo ascendió al poder el tirano favorito de Hayek (el liberalismo necesita una dictadura, decía él, siempre inteligente y honrado) y para visualizar su significado para tres generaciones (si incluimos la de Bruno, cuatro) presentes en la sala. Armando tomó algunas fotos que dejo aquí.



Sin duda, el acto estuvo nutrido gracias a Jorge Costa, Francisca Fernández y, sobre todo, Juan Núñez, activísimo durante todo el proceso, sin olvidar la colaboración de nuestro común amigo, también chileno, Patricio. He aquí las intervenciones de presentación de Juan y Pachi.


Intervención de Juan Núñez



Bruno Muel es cineasta, reportero, escritor y productor.
Ha filmado la independencia de Argelia, trabajo que daría inicio a su compromiso por el cine; el combate revolucionario en Colombia, que le valdría un tiempo en la cárcel y una expulsión; la resistencia del pueblo Kurdo en Irak; la explotación capitalista en África Central; entre otros importantes trabajos que incluyen experiencias en Kurdistán y Palestina.
Es autor de célebres películas como “Septiembre Chileno”, película que hoy nos convoca, y “Con la sangre de los otros” cuyo texto, dicho sea de paso, fue redactado por la socióloga Francine Muel-Dreyfus, esposa de Bruno Muel.
Entre los años 1967 y 1974, Bruno Muel formó parte de los míticos Grupos Medvedkine, llamados así en homenaje al cineasta soviético Alexander Medvedkine, quien hacia 1932, dando origen al “cine-tren”, recorre el extenso territorio de la Unión Soviética con el fin de registrar la vida y las condiciones de trabajo de los obreros y campesinos soviéticos quienes a su vez colaboraban en la realización de las películas.
De esta manera, treinta y cuatro años más tarde, en las localidades francesas de Sochaux y Basançon, un grupo de jóvenes cineastas junto a obreros de las fábricas Peugeot y Rhodiaceta dan origen a los Grupos Medvedkine para filmar la lucha de los obreros, sus esperanzas y condiciones de vida. De este encuentro surgieron un conjunto de películas que dan fe de la lucha obrera en el contexto de Mayo del 68. Películas que con el tiempo se han transformado en referencia obligada del cine documental activista.
Después del fin de la experiencia Medvedkine, el fin, no el fracaso, como aclara el mismo Bruno Muel, continúa su obra como escritor. Trabajo que le ha valido elogiosas reseñas por sus libros Le baume du tigre (1979), y Un charroi en profil d'espérance (1990).
También es destacable su labor como productor de nuevas películas, labor que ha desarrollado respetando siempre su compromiso con las realidades sociales, dando coherencia a su obra creativa. Una obra que a veces surge como un “triunfo sobre el horror y la mentira”, y que nos invita a ver y oír a los hombres y mujeres que aceptaron “romper el secreto”, como dice uno de sus trabajos, mostrándonos que las palabras y las luchas son salvadoras.
Sin duda será un placer conversar y compartir con un realizador que ha desarrollado su obra desde distintos frentes. De las guerrillas del mundo, a las fábricas francesas de finales de los años 60 y principios de los 70. De los primeros días de la infame y sanguinaria dictadura de Pinochet, a trabajos conjuntos para filmar y formar cineastas en Angola. De operador de cámara en la guerra de independencia de Argelia, a realizador de importantes películas documentales. De realizador, a escritor y productor. Una extensa e interesante trayectoria que evidencia un trabajo en el que se funden la creación artística, intelectual y el compromiso político, no solo para denunciar y mostrar dolorosas realidades, sino que también para brindarnos emociones e ideas desde las que resistir en tiempos donde, al parecer, se nos imponen constantemente modelos de vida que hacen desaparecer todo sentido de la lealtad y la solidaridad.
El trabajo de Bruno Muel surge para revelarnos que si existe la fraternidad, y que pese a los terribles hechos de los que a veces somos testigos, un individuo con valor y compromiso puede modificar, a su escala, el curso de las cosas.


Intervención de Francisca Fernández




“Septiembre chileno” es un trabajo que surge de la necesidad de documentar un acontecimiento que a muchos no dejó impasibles. Lo que ocurrió en Chile entre 1970 y 1973 representó un camino inédito que aspiraba a consolidar los objetivos socialistas a través de la vía democrática con respeto a la diversidad ideológica y política. El golpe militar de 1973 termina con una de las más largas y sólidas tradiciones republicanas apenas interrumpida desde la independencia.
La república de Chile había nacido sobre la base de una oligarquía de terratenientes criollos que una vez liberada de la monarquía asume una organización que en muchos sentidos reproduce el orden social del antiguo régimen.
El siglo XX chileno debuta con la prosperidad que el monopolio del salitre daba a una oligarquía parlamentaria que disfrutó de tres décadas de política perfecta, pero que estaba totalmente separada de las masas de opinión, de los problemas del campesinado, de las demandas de los mineros del norte y los primeros desplazados de las ciudades. Con el hundimiento de la economía del salitre el desastre económico afectaría principalmente a las clases medias y más bajas, que a lo largo del siglo XX se enfrentan con la clase dominante, a veces de forma violenta o errática, pero de manera excepcional para el contexto latinoamericano, sin romper la vieja democracia chilena, que aguantó hasta 1973 y que cuando se rompió no fue a causa de la revolución popular.
El proyecto político que lleva a Salvador Allende a la presidencia en 1970 sintetiza de alguna manera buena parte de la historia política de Chile. Las ideas marxistas y anarquistas que arriban a América junto con los inmigrantes europeos de fines del siglo XIX y comienzos del XX, llegan a Allende filtradas por la tradición republicana y libertaria que sus abuelos habían ayudado a consolidar.
A lo largo del siglo XX los partidos Comunista, Radical y Socialista, se unirán en diferentes ocasiones para hacer frente común en la política y en la defensa de las clases populares. En este proceso Allende tuvo un papel fundamental: fue uno de los fundadores del Partido Socialista de Chile en 1933 y participó en la conformación del Frente Popular Chileno que llevó a la presidencia al radical Pedro Aguirre Cerda en 1938. Con el triunfo del Frente Popular las fuerzas progresistas consiguieron apartar, por primera vez, al núcleo duro de la oligarquía del poder político. Los catorce años de gobiernos radicales significaron muchos adelantos para Chile que se consolidaba como un Estado moderno y tecnocrático, pero que no lograba armonizar esta modernidad con un grueso de la población desatendida y hambrienta. Como lo expresara Aníbal Pinto: “El Chile de los años cuarenta era un ser deforme con cabeza desarrollada pero con cuerpo raquítico” o como lo denunciara el mismo Allende en La realidad médico-social chilena (1939), el Chile de aquel entonces era el país con el índice de mortalidad infantil más alto del mundo.
Tras el agridulce final de los gobiernos radicales (1938-1952), la izquierda se reagrupa y Allende conoce la primera de las tres derrotas que viviría antes de llegar a la presidencia en 1970. En la última de estas derrotas, en 1964, se enfrentará al candidato de la Democracia Cristiana Eduardo Frei Montalva. La DC se había convertido, desde 1961, en la primera fuerza política del país.
El Gobierno de Frei que rivalizaba con el FRAP (Frente de Acción Popular) de Allende, se había ganado sin embargo la enemistad de la derecha a causa de su política populista y sus relaciones diplomáticas con la URSS. Para 1969 la DC se temía un levantamiento militar, que en efecto se produjo aunque sin éxito. Allende hizo en esa ocasión por la DC lo que ellos no harían más tarde no harían por él: dar su apoyo al Presidente democráticamente electo e instar a la CUT a echarse a la calle en señal de protesta y en defensa de la democracia.
El 11 de septiembre de 1973, tras tres duros años de gobierno, Chile rompe su tradición republicana con un golpe militar que instala a Augusto Pinochet en el poder hasta 1990. Las implicaciones de la derecha chilena con el Servicio de Inteligencia del gobierno de Nixon ya no es un secreto para nadie.
El gobierno democráticamente elegido y que siempre se mantuvo dentro de los márgenes constitucionales, es cercenado por la violencia militar y de clase que se vio agudizada por el caos político y económico.
Inmediatamente después de enterarse de la noticia del golpe de Estado en Chile, Bruno Muel llama a su amigo Théo Robichet para partir rápidamente a registrar los hechos. “Si fuera aquí donde suceden esas cosas, no entenderíais que no llegase alguien con material y película ¡pues es exactamente lo mismo!”. Esto fue lo que Bruno Muel escribe en una carta a sus compañeros de los Grupos Medvedkine para explicar la súbita decisión de partir a Chile. Una vez allí, y con acreditaciones de prensa falsas, comienzan a registrar los testimonios de la víctimas del golpe de Estado, la realidad en las calles de Santiago, las citas secretas con militantes que resistían en las poblaciones, el Estadio Nacional, transformado en campo de tortura, represión y muerte, el funeral de Pablo Neruda junto a las primeras y tímidas manifestaciones públicas de oposición a los militares golpistas.
Este trabajo da origen a “Septiembre Chileno”, un film que mantiene vigente todo su poder de emoción y crítica, un documento histórico indispensable y un clásico del cine de compromiso político.
Luego de ver el documental, Bruno Muel hablará con nosotros de cine y compromiso, de su trabajo como realizador y esperamos que de muchas otras cosas que salgan a debate, al cual les invitamos a participar.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
GRACIAS A DIOS EXISTEN JOVENES CON CONCIENCIA..VIVA CHILE.JAMAS PODRAN CALLAR EL DOLOR DEL PUEBLO

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