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Una entrevista al profesor Manuel Ángel Río Ruiz




Cuestionario sobre becas en educación preuniversitaria


1. En época de crisis, ¿se debería invertir más en educación? Y, dentro de la educación, ¿se debería invertir más en becas? ¿cuáles deberían ser prioritarias –comedor, libros…- en cada etapa educativa (preuniversitaria)?

La inversión en becas durante la secundaria postobligatoria, tanto en el curso del bachillerato como en formación profesional, debería representar una prioridad. Merece la pena luchar contra el abandono escolar temprano, sobre todo por el carácter clasista que sigue manifestando el fenómeno del abandono. Y las becas en estas etapas, algo desatendidas frente a lo que es la cobertura (también mejorable) de becas universitarias, pueden contribuir a mantener la continuidad escolar de la población. La secundaria es la clave. Téngase en cuenta que las mayores tasas de abandono escolar del estudiantado de clases populares se produce en un momento crítico: de 16 a 18 años, esto es, en el momento de optar si hacer un bachillerato o buscar trabajo. Más becas, y mejores, para más estudiantes de secundaria contribuirá a paliar los costes de oportunidad de estudiar, en lugar de trabajar.

Y no olvido la FP. Por ejemplo, resulta hiriente que de los recursos y becas que se han invertido para que nuestros jóvenes estudien en el extranjero y aprendan idiomas, hayan quedado fuera los estudiantes de formación profesional. Esperemos, como parece, que esto se solucione. Mucho de hablar de dignificar la FP y hacerla atractiva, como si antes no lo fuera, pero en las prácticas el propio tratamiento administrativo de estos estudios sigue dejando mucho que desear.

En cuanto a lo de invertir en educación y en becas para salir con garantías de la crisis, perdóneme, pero no tengo tan claro que multiplicar nuestra tasa de población con estudios secundarios postobligatorios o dar más becas, opciones deseables desde una óptica verdaderamente socialdemócrata, implique que nos convertiremos ipso facto en una economía del conocimiento, como arguyen los gurús de la teoría del capital humano bajo un discurso que ha calado, quien sabe si por socorrido lugar común, en el discurso de nuestros líderes políticos. Mucho más educación para mucha más gente, sí. Pero no necesariamente porque haya leyes naturales de eficacia y eficiencia en función del hecho de estar más o menos educados.

Eso que se dice de que la productividad depende de los años previos de formación puede cuestionarse, por ejemplo mirando a la poco formada, pero muy productiva, clase obrera china sin derechos laborales. La estructura productiva española es la que es. Y las demandas de población cualificada son las que son. En este sentido, por ejemplo, apenas se dice que una de las razones del alto abandono escolar al acabar ESO se debe a que, en este país, apenas hay diferencias salariales entre un titulado en ESO simplemente, y un titulado en Bachillerato. Los incentivos económicos para seguir educándose, en España, dejan mucho que desear. Y mientras menos recursos económicos, y menos expectativas escolares, reúnan las familias, más probabilidad de que el joven (sobre todo es un fenómeno masculino) opte por salir de la escuela para ponerse a trabajar. Cierto es que eso ahora, con el desempleo lacerante que azota sobre todo a mano de obra masculina escasamente cualificada, ha cambiado



2. Este curso ha caído el presupuesto general para Educación un 7,3% por la política de austeridad, pero la inversión en becas ha subido un 2,6%, ¿supone ésta una buena forma de invertir, acorde a los tiempos? ¿se está alcanzando un techo o se debería invertir más aún en becas?

Invertir más no implica garantías de mayor eficacia y eficiencia. Además las inversiones educativas no se materializan en resultados a corto plazo. La cuestión no es más o menos, la cuestión es cómo y en quienes. En secundaria yo apostaría por invertir más en transferencias de rentas condicionadas a la educación, habría que demostrar resultados continuamente, pero aumentaría sobre todo la cobertura de esas becas. Las nuevas becas salarios recién implantadas que estudiamos en Andalucía representan, a falta de una evaluación que no ha concluido, una buena idea y defendible idea. Pero tienen un problema: hay que ser verdaderamente pobre para poder cobrarla. Muchos sectores populares a quienes también se les plantea el dilema de la continuidad escolar se quedan fuera. Si esos grupos excluidos por un umbral de renta muy bajo accedieran a becas , tal vez sus apuestas educativas fuesen mucho más solidas. Lo cierto es que se han concedido 3.500 becas para 26.000 solicitudes.





3. ¿Hay becas que deberían dotarse con menos dinero del que se dotan para beneficiar a otras? ¿A cuáles?

Las becas para fomentar los estudios de formación profesional deben ser una prioridad. Quitar de dónde … Pues no lo sé. Si por mí fuera recurriría a las rentas altas para recaudar más. Incluso aumentaría los impuestos a profesionales liberales y universitarios que sí consiguieron, a diferencia de otra parte de sus compañeros de promoción, intercambiar por buenos salarios esos títulos universitarios que en gran medida les sufragó el Estado. Lo de los préstamos para los universitarios, luego devueltos en función del rédito alto o bajo que se saque de la titulación universitaria para la que se solicitó el préstamo, se ha demonizado. En el informe Bricall había cosas interesantes. Y si me apura, ya que no albergo aspiraciones políticas, pues miraría más arriba.





4. ¿Cuáles deberían ser los criterios para dar una beca? ¿Deberían evitarse las listas de acceso, por ser un modo competitivo y no objetivo de otorgarlas? ¿Y cómo se fijaría entonces el límite?

Esta pregunta no la entiendo

5. ¿Hay muchas diferencias por comunidades? ¿En qué terrenos son más graves?

Le envió un texto. No hemos tratado esto.



6. ¿Está España a años luz de Europa en política de becas o cada vez se avanza más en este terreno?

No le puedo contestar. Pero creo que podría ponerse en contacto con economistas de la educación, como la exministra María Jesús San Segundo, una auténtica experta.





7. ¿Cómo es el reparto de responsabilidad, y de inversión, entre Ministerio y comunidades autónomas en este terreno? ¿Debería cambiar?

Tenemos dudas (apenas llevamos meses con el proyecto de estudio de las becas 6000 en Andalucía) y estudiamos sobre esto. No obstante, le diré que en gran medida el nuevo observatorio de becas aprobado el 2 de octubre por el Ministerio nace debido a las lagunas de conocimiento que hay sobre cómo funciona nuestro sistema de becas, y sobre qué inequidades y disparidades presenta. Lo que dicen los y las economistas de la educación es que las becas, universitarias o de otros niveles, distan de cubrir los costes de oportunidad por estudiar, esto es, los ingresos que se dejan de percibir por ir a clase.

Déjeme que le diga por último que podría cometerse un error si el nuevo observatorio de becas se especializa en la evaluación de las becas universitarias, dejando al margen otras becas en otras etapas y cuya gestión corresponde a las comunidades. Repito que el abandono escolar más masivo se produce en el paso a secundaria postobligatoria tras haberse concluido la ESO. Si hay que mirar a algún lado, para ampliar la cobertura de las becas, es a estas etapas donde debemos mirar y en las que debemos invertir.

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