Ir al contenido principal

Tomás Rodríguez Villasante sobre participación y sorteo



Puede accederse en este enlace a un profundo e informativo artículo de Tomás Rodríguez Villasante sobre sorteo y participación aparecido en El Viejo Topo nº 329. El texto incluye consideraciones sobre mi artículo "El sorteo o la socialización del capital político" (publicado en el nº 327 de la misma revista). En el texto, además -entiendo- de acuerdos esenciales de filosofía democrática- se plantean algunos de los problemas de las asambleas sorteados. El sorteo no es un principio esencial de democracia sino un correctivo a la producción de asambleas de autoseleccionados -lo que según muchos autores, fue siempre-: al respecto el libro de Yves Sintomer es una referencia ineludible. Sobre el particular sigo trabajando, ahora con la cobertura de un I+D (aunque está dedicado a más que al sorteo) e iré dejando cuenta en el blog.
De gran valor me resultan también las consideraciones de Rodríguez Villasante sobre Laclau. No soy un especialista sobre el filósofo argentino -y, por tanto, mucho me queda por leer- pero me hubiera gustado tenerlas en cuenta en la conferencia sobre el particular que aparece en el número El Viejo Topo, n º 330-331.
Os deseo un feliz verano con Joe Strummer interpretando Redemption Song de Bob Marley.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Gracias por la buenísisma referencia, aquí la interpretación de Negri,
salud.

http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2015/07/hegemonia-gramsci-togliatti-laclau.html

maría
José Luis Moreno Pestaña ha dicho que…
Muchas gracias María.

Entradas populares de este blog

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política


¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador”

Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en
1.Se adscriben a una doctrina y la comentan mediante paráfrasis más o menos logradas y p…

Libertad estoica

La escuela estoica existe entre el siglo IV a.c y el siglo III d.c. y demostró una capacidad importante de resistencia histórica. Solo eso, el haber permitido vivir a muchos hombres durante mucho tiempo, certifica algo positivo: ninguna ideología absurda, ningún entretenimiento de elite, goza de tanta popularidad de manera sostenida.

La revalorización contemporánea del estoicismo destaca su interés por la vida personal y, en ese sentido, considera que el estoicismo puede ser una guía para nuestra época. Como los estoicos, vivimos en un mundo (ellos en el de la crisis de la polis y el desarrollo de los imperios helenístico y romano, nosotros en el de la globalización) donde el individuo tiene escaso poder sobre la vida pública. Además los estoicos, a diferencia de los discípulos de Epicuro, aceptaban las obligaciones sociales y desarrollaban un modo de vida integrado socialmente. La filosofía estoica nos ayuda a concentrarnos solo en aquello que queda bajo nuestro poder y, por tanto,…

¿Qué había y qué hay en la habitación 217?

Hace unos días, El País publicaba una entrevista con Stephen King. Encontramos lo que ya muestran sus novelas: un hombre profundamente norteamericano, poco engolado (por eso escribe tan buenos libros) y muy de izquierdas, que le pide a Obama pagar más impuestos. La entrevista promociona la salida de Doctor Sueño, en la que se nos muestra el periplo de Danny Torrance, el maravilloso protagonista de El resplandor. Stephen King detestó la celebrada versión que Stanley Kubrick hizo para el cine. En ésta, un escritor frustrado, Jack Torrance, completa su locura en un hotel que, según parece, lo atrapa, nadie sabe muy bien por qué razón. King se lamentaba de la elección del actor, que comunicaba su morbidez desde la primera mirada. Para cargar más la degradación, Kubrick llenaba de detalles escabrosos la película, todos destinados a convertir a Torrance en un demente. El prototipo del criminal podrido, absolutamente y sin remisión (unicamente le falta un empujoncito), tan querido por el má…