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El amor según Bourdieu

Mi amiga, la psicoanalista Adela Bande-Alcantud, me hizo unas preguntas sobre Bourdieu y el amor y que le ha servido  para publicar esta entrada en la página web "Faire couple" de las 45 jornadas de la Causa Freudiana.

Questions sur le poscriptum de Bourdieu, La domination masculine
1) Comment Bourdieu envisage-t-il la sexualité et les rapports hommes femmes ?
Bourdieu parte de la hipótesis de una elaboración social de la diferencia sexual. El cuerpo, por tanto, se encuentra definido e investido por lógicas de dominación social. No en vano, nos recuerda, las posiciones estereotipadas en la gimnasia sexual se convierten en metáforas de la dominación : la posición masculina humilla, la femenina es humillada. Buena parte de los insultos y las bromas nos lo recuerdan cada día.
Esa división sexual de la dominación va transfiriéndose al conjunto del espacio social. Las actividades masculinas resultarán valorizadas, las femeninas subordinadas: hay una tendencia a valorar más al ingeniero que al maestro. Si un hombre es maestro se traslada a una posición femenina, si es ingeniero se encuentra más próximo de las cosas de hombres.
Es cómo si estableciésemos, espontáneamente, una geografía sexualizada del mundo. Y, ¿cómo la establecemos ? Bourdieu considera que a través de sistemas de juicio y de acción incorporadas en nuestra forma de ser y actuar, por así decirlo, espontánea. Esa forma de ser y de actuar se confirma en cada espacio social: en las relaciones laborales, amistosas, de conocimiento.
Antes hablaba de una hipótesis: lo es y, como tal, se muestra muy atenta a los momentos en que no funciona. Bourdieu tiene cualidades importantísimas de filósofo, pero es un filósofo orientado a producir principios de trabajo fértiles en una ciencia empírica, como la sociología. Y esto es clave: puede haber momentos donde, por consecuencias imprevistas o por la acción humana, o una mezcla de ambas, se suspenden las relaciones de dominación.
Por otro lado, la sexualización de nuestro habitus, de nuestro inconsciente, es un producto historico y, por tanto, susceptible de transformación. Esa transformación puede aparecer en un campo profesional : por ejemplo, la jerarquía entre los sociólogos y los trabajadores sociales depende de formas de dominación entre oficios masculinos y femeninos, aunque existan muchas mujeres sociólogas. Inevitablemente se tiende a despreciar las actividades de cuidado o de gestión cotidiana y a enamorarse de lo más teórico, lo más masculino, lo más despegado de la práctica. Bourdieu insiste mucho en que es más difícil pensar una práctica que explicar, aprenderse o producir una teoría : podríamos decir que el análisis la práctica del cuidado vale menos que explicar la teoría de Bourdieu (o de Foucault, o de Lacan o de Rawls) debido a cómo nuestras relaciones profesionales se encuentran influenciadas por un inconsciente sexual : lo claro y lo masculino y lo consagrado arriba; lo confuso (por complejo), lo femenino y lo socialmente denigrado, abajo. Pero, insisto, Bourdieu se cuida mucho de construir un relato atemporal respecto de las relaciones hombres y mujeres.
Si tuviera que establecer varios principios diría a) importancia esencial de la dominación sexual –resultado de una elaboración arbitraria de nuestro sustrato biológico, alcance este hasta donde alcance- como fundamento del resto de formas de dominación b) formas de distinción sexual en los diferentes modos de organización de la dominación c) creencia en la posibilidad, planificada o no, de subversión (más o menos local, más o menos amplia) de las relaciones de subyugación d) insistencia en el carácter histórico de la construcción de la masculinidad y, con ello, insistencia en la confirmación o no empírica de los supuestos de análisis. Lo que la historia hace puede, aunque nunca sea fácil, deshacerlo.
2) Pourriez-vous nous parler de "ces petites îles enchantées" que sont le couple amoureux, mais aussi le couple amical dont il parle dans son poscriptum de l’ouvrage La domination masculine
Bourdieu considera que hay un amor que fundamentalmente consiste en aceptación de la dominación: se ama la movilidad social ascendente y, con ello, se somete uno a la dominación y saca beneficios de ella. Es absurdo creer que con la dominación no se gana nada : se ganan recursos que cabe hacer valer y con los que obtener triunfos parciales –un buen emparejamiento- aunque eso me coloque en una posición de subordinación. Lo mismo puede suceder con la amistad: hay gente amistosa porque sabe cultivar redes de capital social. Nos negaríamos sin embargo a atribuirle rasgos que distinguen a un amigo (sinceridad, compromiso, permanencia). Por supuesto entre ambos extremos existen muchos grises.
Tengo una sensación vacilante al leer ese post-scriptum. Porque en él se nos habla de la posibilidad de que el amor se convierta en una «isla encantada» donde las personas construyan una especie de autarquía ajena a la dominación. En ese momento, Bourdieu cita a Sartre y nos habla de dos amantes que se dan el uno al otro razones de existir, sin que éstas se encuentren contaminadas por las jerarquías sociales dominantes: te quiero como eres y para mí tu ser es sagrado y por ende ajeno a todo cálculo. Una situación similar cabe pensar respecto de la amistad: no saco beneficios de ti pero me gusta escucharte y que me escuches, quiero acompañarte donde la vida te arrastre.
¿Es demasiado idealista? Si tengo una sensación encontrada al leerlo es porque me encuentro un Bourdieu demasiado filosófico, poco explícito, cargado de lenguaje religioso. Me gustaría algo más de descripción acerca de cómo pasamos del mundo del cálculo al del desinterés, algo más de análisis de sus condiciones sociales de posibilidad. Ahora bien, creo también que esas relaciones existen, aunque sea parcialmente, con muchos eclipses. Creo también que el análisis sociológico de cómo se generan tiene el mayor interés.
3) A la fin de votre texte : "Cuerpo, Genero y clase en Pierre Bourdieu" , vous évoquez une « dyade » qui semble avoir été essentielle pour lui, dans la façon dont s’est noué son rapport au savoir. Pourriez-vous nous en dire un peu plus ?
En Science de la science et réflexivité (Paris, Raisons d’agir, 2011, pp. 213-214), que recoge su curso en el Colegio de Francia de 2000-2001, Bourdieu habla de su experiencia del internado y la relaciona con su investigación sobre la escuela y, podríamos ampliarlo, el mundo intelectual. El internado, nos dice, era un antro de servilismo, delación, traición pero también era a la vez el lugar donde muchos profesores, fundamentalmente profesoras, te enseñaban a pensar y a vivir de otra manera. Es una relación ambivalente, donde se siente a la vez maravillado y profundamente asqueado por una institución. Sucede con la escuela, sucede con el mundo intelectual. Bourdieu nos muestra un mundo intelectual repleto de rituales ridículos de servidumbre y de reproducción social: los ricos estudian tal disciplina, las mujeres ricas tal otra frente a las mujeres de clase media y los pobres y, como por arte de magia, los humildes degradan los saberes que tocan y los poderosos los prestigian. Mas, obviamente, nadie podría dedicarse a ese análisis –que no te vale muchas simpatías en el gremio- sin un amor profundo al saber y al conocimiento. El vinculo afectivo con los profesores y sobre todo las profesoras del internado late en ese amor loco por el conocimiento; el recuerdo aterrado de los matones y los serviles en la distancia violenta respecto de la violencia institucional de la vida universitaria e intelectual. Esta doble actitud nos dice mucho sobre el principio moral que nutre la sociología crítica: es porque se cree en serio en los valores que dicen defenderse por lo que se demuestra, sin complacencia alguna, que bajo su máscara se hacen cosas bien distintas.
La idea de ambivalencia, además, ayuda mucho a comprender la fineza con la que trata Bourdieu. En Science de la science et réflexivité (52-53), recoge un ejemplo sobre la vida científica ofrecido por Gilbert y Mulkay. Estos muestran cómo los científicos se burlan de su propia propensión a embellecer y engrandecer sus ejemplos. Bourdieu insiste en que esa hipocresía que te hace ser consciente de que estás mintiendo muestra un profundo respeto por la verdad, respeto que debe convivir con la obsesión por publicar y por someterse a los criterios empresariales de la actividad científica. Esa ambivalencia (yo sé que digo algo y disfrazo otra cosa menos presentable) no es un ejemplo para el cinismo; sino un recurso para intentar deshacernos de él. Lo mismo piensa Bourdieu respecto del trabajo: fuente de alienación pero también lugar de desarrollo y realización.
En cualquier caso, lo más importante sobre Bourdieu para el psicoanálisis se encuentra en las páginas 93 y 94 del Esquise pour une auto-analyse (Paris, Raisons d’agir, 2004): allí nos dice, directamente, que su opción profesional, el interés por los demás y por los dominados, su huida de la filosofía encuentran su vigor en la “desolación íntima de un duelo solitario”. No nos dice respecto de qué, salvo una misteriosa “expiation sacrificielle de mes irréalismes adolescents”.

Comentarios

Joaquina Cabello Hidalgo ha dicho que…
Pepe, estoy pensando en redactar mi tesis doctoral sobre los movimientos sociales y la educación en el Polígono de Cartuja y me gustaría hablar contigo. Enhorabuena por tus trabajos, me siento orgullosa de tu trayectoria.
Mi correo electrónico es, jcabelloh@hotmail.com
Besos de Quina.
Joaquina Cabello ha dicho que…
Hola,Pepe, soy Quina del Polígono de Cartuja y me gustaría hablar contigo porque quiero escribir algo sobre Movimientos Sociales y Educación en el Polígono de Cartuja.

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