Ir al contenido principal

Una vida basura pero con mucha deferencia



               Video de Essena O'Neill donde explica porqué renuncia a los beneficios de la deferencia


Bernard Andrieu, en Le blog du corps, resalta esta mañana una noticia de la revista Le Journal du Dimanche. Se hace referencia a los efectos deletéreos que el sistema de la moda impone a las modelos de alta costura. Recordemos que se trata de profesionales consagradas a su oficio y que, obviamente, disponen de una morfología corporal sumamente ortodoxa. Además de condiciones de trabajo dominadas por el capricho del empresario, se destaca la necesidad de regular el cuerpo mediante el vómito o de hacer frente al dolor por la farmacopea: aún y todo el trabajo resulta insoportable.
Obvia decir qué producen tales pautas corporales cuando se instalan, de manera implícita o cada vez más de manera agresiva y desenvuelta, otros universos sociales que no se encuentran consagrados al cultivo del cuerpo. Además de servir una barra, recoger ropa, venderla, explicar sociología, ser periodista o cantante debes interiorizar patrones corporales completamente lacerantes. No necesitas ser un enamorado de la moda para que te recuerden su presión. La incapacidad para regular el tallaje en las tiendas de moda es un excelente ejemplo del curso público del nuevo patrón de excelencia corporal: la regulación fue reclamada por las asociaciones de familiares, dio lugar a un informe científico, recibió el apoyo de las grandes cadenas, pero la variación en las tallas sigue siendo un hecho, tanto como la discriminación en el empleo ante la inacción del Estado y la relativa indiferencia de los sindicatos.
Los lectores de este blog conocen de sobra todo esto y a ello se dedicará mi libro La cara oscura del capital erótico. Capitalización del cuerpo y trastornos alimentarios, cuya salida está prevista para mayo en Akal. Mi entrada de hoy solo quiere llamar la atención, con más referencias, a quienes no leen Le blog du corps. También porque el reportaje aparece con un título que me parece preciso: “Un mundo trash (basura), humillante pero estilado”. Intentar pensar juntas esas tres dimensiones requiere que el aspecto basura (los vómitos y la medicación) no nos haga olvidar el logro de la deferencia estilada. Porque la humillación puede ser vivida como un precio a pagar por los beneficios que proporciona la capitalización desquiciada de un cuerpo; un cuerpo que, pese a los delirios idealistas, sigue reivindicando sus ciclos biológicos, su herencia, su materialidad, en suma, sigue recordándonos un cuerpo que no está disponible para cualquier cosa, que su reflexividad tienen un límite: incluso en las elites que se dedican exclusivamente a su estilización. Cualquier teoría sociológica de la dominación debe comprender cómo se vinculan -en este y en otros planos- violencia y legitimidad. Lo mismo vale para cualquier filosofía normativa sobre una emancipación posible. Desgraciadamente nos quedamos solo en uno de los planos y alternamos entre el fatalismo (cuando se nos revela la complicidad) o el mesianismo (cuando nos concentramos en el sufrimiento).  

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política


¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador”

Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en
1.Se adscriben a una doctrina y la comentan mediante paráfrasis más o menos logradas y p…

Sobre política I. Servicios públicos, mercado y Estado

El debate sobre los servicios públicos se organiza sobre dos ejes. El primer eje es el de su necesidad, es decir, si la inversión pública debe garantizar determinados derechos. El segundo eje remite al de su coste: cuánta inversión pública necesitamos, una vez decidido lo anterior. 
Las posibilidades de combinación de ambos ejes son cuatro. Una primera combinación es la que propone defender el gasto público y lo equipara con mayor calidad. Podríamos identificar tal posición con la tradicional de la izquierda en sus diferentes versiones –pero también la de cierta derecha organizada alrededor de un pensamiento demócrata cristiano o estatista  -es el caso, por ejemplo, de Charles de Gaulle o Manuel Fraga quien, aún en la dictadura, decía “hoy todos somos socialistas” (Ver Salvador Pániker, Conversaciones en Madrid y Cataluña, Barcelona, Kairós, 2004). 
La segunda posibilidad es la que equipara el mayor gasto público con una disminución de la calidad de protección de los derechos. Esta posi…

¿Qué había y qué hay en la habitación 217?

Hace unos días, El País publicaba una entrevista con Stephen King. Encontramos lo que ya muestran sus novelas: un hombre profundamente norteamericano, poco engolado (por eso escribe tan buenos libros) y muy de izquierdas, que le pide a Obama pagar más impuestos. La entrevista promociona la salida de Doctor Sueño, en la que se nos muestra el periplo de Danny Torrance, el maravilloso protagonista de El resplandor. Stephen King detestó la celebrada versión que Stanley Kubrick hizo para el cine. En ésta, un escritor frustrado, Jack Torrance, completa su locura en un hotel que, según parece, lo atrapa, nadie sabe muy bien por qué razón. King se lamentaba de la elección del actor, que comunicaba su morbidez desde la primera mirada. Para cargar más la degradación, Kubrick llenaba de detalles escabrosos la película, todos destinados a convertir a Torrance en un demente. El prototipo del criminal podrido, absolutamente y sin remisión (unicamente le falta un empujoncito), tan querido por el má…