Ir al contenido principal

El sistema político de los atenienses



Anónimo o «Viejo Oligarca»
Edición, estudio y traducción de José Luis Bellón Aguilera/Prólogo de José Luis Moreno Pestaña
124 pp., 14 €
Efialtes nº 2. ISBN: 978-84-96875-85-2
La democracia ateniense (c. 508-322 a. n. e.) se parece a las modernas democracias representativas liberales apenas en el nombre, porque en Atenas no había partidos políticos, ni elecciones cada cuatro años. La ateniense fue un sistema de democracia directa, asamblearia, en la que se usaba la selección por sorteo de miembros de tribunales y cargos públicos, salvo los puestos especializados. El presente trabajo es básicamente un amplio estudio y traducción de un breve texto sobre la democracia directa ateniense, escrito en el momento de su apogeo alrededor del 415. La obrita, conservada casi por casualidad, tiene un doble interés: primero, como relato lleno de malentendidos y de pistas falsas de un enemigo tan indignado como inadvertidamente asombrado por la democracia directa. Segundo, y más importante, por constituir una pieza única, documental en cierto sentido por su viveza y por el materialismo de sus análisis, de la formación social ateniense en un momento sincrónico de su historia. ¿Por qué después de más de 2.500 años sigue la Atenas del poder del demos interpelando a todos aquellos que se inquietan por la realidad política y económica que les ha tocado vivir? Las páginas que forman este trabajo solo pretenden llenar una parte de la respuesta.
José Luis Bellón Aguilera es licenciado en clásicas e hispánicas por la Universidad de Granada y doctor por la Universidad de Birmingham. Actualmente es profesor titular de literatura española y teoría de la literatura en el Departamento de Románicas de la Universidad Masaryk de Brno. Sus campos de investigación incluyen la teoría, crítica y sociología de la literatura. Es miembro del Proyecto de I+D: «La recepción de la filosofía grecorromana en la filosofía y las ciencias humanas en Francia y España desde 1980 hasta la actualidad» (2015-2017). Es autor de las monografías “La mirada pijoapartesca (Lecturas de Marsé)”, Ostrava, 2009 y “Miguel Espinosa, el autor emboscado”, Granada, 2012, así como de un número considerable de artículos en revistas especializadas y de otras publicaciones.
Sobre El sistema político de los ateniensesestudio y traducción de José Luis Bellón Aguilera
Laura Sancho Rocher, Catedrática de Historia Antigua, Universidad de Zaragoza
Las últimas décadas del s. V a.C. en Atenas son el escenario de lo que muchos describirían hoy como una “aceleración de la Historia”. En el marco de una especie guerra mundial entre las dos grandes potencias del momento (Atenas y sus aliados frente a la Liga del Peloponeso capitaneada por Esparta) y, a la vez, entre dos sistemas políticos antitéticos (la democracia y la oligarquía), en la ciudad que se veía a sí misma como ‘maestra de Grecia’ eclosionaba la vida intelectual y cultural que era el fruto de un orden político de soberanía de todos los ciudadanos, vigente ya casi un siglo.
Seguramente con anterioridad al año 424 a.C. un autor anónimo, polemista contrario a la democracia, escribió un breve texto muy crítico con la politeía de los atenienses. José Luis Bellón ha realizado una doble traducción de la obra, acompañada de una amplia introducción a los problemas de interpretación que sigue planteando su lectura. ¿Por qué dos traducciones? Porque una de ellas tiene la voluntad de hacer llegar a los lectores que no dominan los rudimentos del griego clásico la complejidad de las valoraciones políticas y sociológicas del redactor del opúsculo. Los términos que designan a los grupos sociales y los valoran no tienen un valor unívoco ni inmutable. Quien se sirva de esta lectura ‘interactiva’ (en palabras de autor) será consciente de que una traducción desde el griego ático del s. V no consiste solo en la labor de poner en una lengua contemporánea las palabras escritas hace dos mil quinientos años, sino, mucho más, estriba en adentrarse en el mundo moral y conceptual de quienes eran los receptores contemporáneos del texto.
Pero volvamos a las primeras páginas de este estudio, puesto que el panfleto político de desconocido autor plantea un número elevado de cuestiones filológicas y de problemas historiográficos, cuya resolución ayudaría mucho a la evaluación del momento histórico. El análisis con el que Bellón Aguilera introduce sus traducciones constituye un complemento imprescindible de la lectura del tratadito. Preguntas como quién es el autor y por qué se transmitió este opúsculo entre las obras de Jenofonte; en qué fecha hemos de ubicarlo; cuál es el formato —diálogo o discurso— adoptado por el redactor; qué es lo que más disgusta de la democracia al autor; y qué vínculos hay entre democracia y arché encuentran en la introducción, si no soluciones, al menos exposiciones o desarrollos inteligentes y sugerentes. Mencionaré, un par de apuntes significativos ¿Podría ser que el pensamiento de esta obra respondiera a la posición de un personaje tan escurridizo como Alcibíades? Pensemos en un ateniense que, hallándose fuera, habla de su ciudad (“allí”) ante un auditorio (¿un solo individuo? ¿los miembros de una hetería?) de hombres que participan de ideas afines y que no entienden qué ventajas puede tener la democracia, incluso para el demos. Segundo: quien habla domina un vocabulario tradicional al que aplica, en numerosas ocasiones, un doble valor sociológico y moral. Mediante el manejo de términos sociales y políticos siempre antitéticos el redactor exhibe un maniqueísmo extraordinario que pretende falsificar la realidad heterogénea y versátil de la Atenas democrática de fines de la quinta centuria y, a la vez que reconoce tanto que muchos que no son miembros del demos apoyan la democracia como que ésta tiene pocos enemigos, sostiene que ninguno de los nobles o buenos apoya el régimen democrático.
El estudio se completa con un léxico técnico y una cronología histórica y cultural que apoyan la lectura contextualizada del panfleto antidemocrático de autor ignoto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política


¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador”

Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en
1.Se adscriben a una doctrina y la comentan mediante paráfrasis más o menos logradas y p…

El pueblo de Tebas se aburre de Creonte y Antígona

Sófocles contiene una filosofía profunda de la democracia, no cabe duda. En este blog se ha comentado el clásico de Bernard Knox y, entre los autores que uno frecuenta, Foucault y Castoriadis han promovido lecturas sugerentes sobre las enseñanzas democráticas del genio de Colono. La de Castoriadis resulta de especial interés, pues consigue invertir la espontánea apuesta “libertaria” por Antígona y a mostrarnos la razón que asiste a Creonte. Si la tragedia funciona como filosofía de la democracia es porque renuncia a un Eje del Mal y nos ahce comprender cómo el orgullo nos conduce a aquello que odiamos ser: es la lección de Edipo, prototipo de caudillo sinceramente democrático. Cualquier lector que se entretenga en Sófocles comprueba cómo los personajes se contradicen y ocupan posiciones muy distintas en una y otra réplica. Lo que los lleva a la tragedia es la rigidez, la falta de comprensión de que la verdad se les escapa, de que no pueden tener razón solos. De hecho, el mítico Teseo,…

La identidad de clase en los años de los significantes flotantes

(He aquí el comentario que se ha publicado hoy en la página web de Sinpermiso y a la que se puede acceder pinchando aquí)
Un libro debe juzgarse por los interlocutores que escoge. El trabajo de Ricardo Romero Laullón y de Arantxa Tirado Sánchez se esfuerza por establecer un diálogo con lectores no entrenados en las discusiones académicas. No resulta fácil porque el libro presenta sus argumentos invocando un doble registro. Por un lado, se encuentra la experiencia personal de los autores. Por otro, ambos son universitarios y recurren a argumentación teórica. Si hay algo que me escame de su trabajo es la saña, por cierto muy a la moda, con la que aborrecen la cultura académica, cultura sin la cual no hubieran podido escribir. Ciertamente, acuden a una lecturas quizá minoritarias pero no menos académicas. Como buen libro escrito a cuatro manos todas las hebras no se encuentran bien anudadas en el cáñamo del discurso y uno puede saltar de estados de la cuestión muy solventes a desahogos. M…