Ir al contenido principal

CARTA A EXTRANJEROS, ANTE LA AUSENCIA DE UNA INFORMACIÓN FIDEDIGNA


Texto elaborado, entre otros, por Germán Cano Cuenca, Luis Sáez Rueda y José Luis Moreno Pestaña

Estimad@/s amig@/s:
Dado que los acontecimientos que están teniendo lugar en España no son difundidos adecuadamente por los medios de comunicación convencionales, y también porque muchos de nuestros amigos y colegas de otras universidades europeas nos estáis solicitando expresamente información, un grupo variado de miembros de la Universidad española y de jóvenes que participan en tales sucesos hemos acordado, en consonancia con el sentir generalizado, precisar lo siguiente:

1. DESINFORMACIÓN

El hecho mismo de la falta de información es un problema que debe ser subrayado. Cuando se supone que nuestras democracias aseguran la libertad de expresión, resulta muy indignante y necesitado de una seria reflexión que los medios de comunicación estén minimizando y deformando lo que realmente sucede. Lo están minimizando porque prestan una atención escasísima ante un conjunto de sucesos que, sin embargo, constituyen un movimiento multitudinario, cuyo sentido es inédito en las últimas décadas. Lo están minimizando porque lo vinculan exclusivamente con problemas contingentes e internos relacionados con la crisis económica y política de nuestro país, cuando, por el contrario, las protestas y reivindicaciones rebasan el contexto español y se refieren ya a la situación actual de Europa, de Occidente y del mundo. Los medios, por otra parte, están deformando lo que sucede porque aprovechan cualquier mínimo “error” o “desviación” de la dirección general de los acontecimientos para hacer de ello lo general y central de éstos. Así, por ejemplo, se suelen referir a jóvenes “anarquistas” o “antisistema” sin ideas concretas que desean impedir el libre juego de las elecciones democráticas. Pero todo ello es falso y se aclara en los siguientes puntos.



2. “POR UNA DEMOCRACIA REAL YA”

Los acontecimientos comienzan con manifestaciones de miles de personas en toda España el día 15 de mayo. Es claro que tales manifestaciones tienen lugar antes de las elecciones municipales, pero no pretenden impedirlas, sino reclamar de ellas la altura democrática suficiente. Las manifestaciones no apoyaron o repudiaron a ningún partido político en particular, sino que se presentaban como pre-políticas, en el sentido de que se dirigían a la forma misma de ejercer la democracia, cuestionando el modelo de democracia (restringido por unos partidos que respetan muy defectuosamente el mandato constitucional de ser vehículo de la participación popular) y su alcance (pues una democracia a la que se le confisca las decisiones económicas no es democracia).

En esa línea se hacían reivindicaciones de fondo como las siguientes: reforma de la ley electoral (que propicia un modelo bipartidista capaz de marginar otras opciones ya existentes o por crear), una democracia mucho más participativa (que corrija los modelos actuales con la introducción, por una parte, de dispositivos que amplíen la participación democrática y, por otra parte, de control judicial de la intromisión de la economía en la política), la vinculación de la mayoría de la clase política con los poderes económico-financieros, la falta de transparencia, la corrupción y, más allá de todo ello, la carencia de ideas genuinas en nuestros gobernantes, de ideas que tengan un valor en sí mismo y que no se reduzcan simplemente a su carácter pragmático y coyuntural para resolver problemas a corto plazo.

En ese sentido, el movimiento conecta con la defensa de una tradición moral republicana para la cual, por un lado, la vida política debe convertirse en parte de cualquier proyecto de un ciudadano que se precie y que sostiene, por otra parte, que vivir exclusivamente de la política corrompe profundamente cualquier servicio público, el cual, en cuanto tal, debe ser provisional y abierto a la rotación ciudadana. Se estaba demandando de la clase política, y se sigue demandando de ella, una reflexión sobre la situación general en la que nos encontramos, no sólo en España, sino en Europa, cuya “crisis” es mucho más que económica: “crisis” de valores que estén por encima de los mercados y del simple bienestar práctico.

En este contexto es necesario destacar que el signo universal de todas estas reivindicaciones ha ido haciéndose progresivamente explícito, estando referido, en lo concerniente a la situación económica, a la ciudadanía europea en general (en la medida en que se exige que la crisis económica no la paguen los más pobres, sean españoles o de cualquier otro país) y dirigido al mundo entero en el plano de un mundo globalizado (al reclamar una reflexión sobre las diferencias de poder generadas entre “mundos”, primero, segundo y tercero)



3. “ACAMPADAS”

A las manifestaciones del 15 M siguieron lo que ha sido llamado “acampadas”. Las acampadas son procesos de reflexión ciudadana que tienen lugar en plazas de prácticamente todas las ciudades españolas. A dichas plazas acuden diariamente miles de personas, primero jóvenes pero de inmediato de todas las edades. Las reflexiones adoptan la forma de “asambleas”, en un espacio que, en su forma, recupera experiencias de participación pública masiva que, desde el mundo clásico, nos recuerdan que la felicidad está también en compartir lo común y no sólo en la búsqueda competitiva del éxito individual. Como toda transformación política noble, también aquí se recuperan experiencias democráticas que el mainstream académico había declarado fenecidas. Intensas discusiones revisan, con una calidad teórica más que respetable, los valores de la democracia griega o de los consejos obreros de 1956 en Budapest, las experiencias anarquistas o el sistema suizo. Algunos de quienes hablan de ello son profesores de universidad; otros son camioneros, funcionarias o amas de casa que han preparado concienzudamente sus intervenciones. No asombrarse ante esto, no admirar su novedad, sólo pueden hacerlo personas poco liberales, en el sentido original del término, tal y como floreció en la revolución española de 1812: personas poco generosas, o, como diría el Conde de Toreno, “hombres resentidos por vanidad, por envidia o por una censura merecida; todos los egoístas, todos los malos ciudadanos que no están bien con ningún gobierno, ni tienen más patria que a sí mismos”.

Los allí reunidos mantienen unos “mínimos indispensables”: comportamiento reflexivo pre-político (no vinculado a ninguna bandera política), comportamiento absolutamente pacífico, rechazo de cualquier jerarquía que no sea la de la argumentación y posibilidad de intervención para todos. Las “inquietudes” y los “problemas” allí discutidos adoptan luego una formulación consensuada. Mucho cabría decir sobre estas asambleas, incluido críticamente, pero a condición de aprender de todo lo que vivifican nuestra vida política y de lo que enriquecen la experiencia personal de quienes allí participan.

Este fenómeno ha provocado no sólo la simpatía de buena parte de la población española, sino también el entusiasmo, porque ha roto con décadas de inercia y de individualismo, mostrando una responsabilidad cívica, una capacidad de autogestión, una manifestación de respeto al “otro”.... que han estado tristemente ausentes de la vida española desde la transición política.

Pueden agruparse las preocupaciones de estas asambleas en dos órdenes. En el orden político, la continuación y ampliación de aquellas inquietudes que se expresaban en las manifestaciones del día 15, relativas a la necesidad de una democracia real (ya mencionadas). En ese contexto se ha ido mostrando, entre otras cosas, la necesidad de una sociedad civil genuina, una sociedad civil que hoy parece adoptar una forma reticular, sin “sujeto” central privilegiado, en la que las ideas se van forjando por medio de interacciones múltiples y multidireccionales. También puede ser destacado el deseo de transformar lo que tradicionalmente ha sido llamado “masa” (frecuentemente tildada de “ciega”, “inercial”, “carente de principios”, “sumisa”, etc.) en una nueva forma de vinculación “masiva” capaz de mantener la lucidez, de generar creativamente ideas nuevas, de fortalecerse contra las fuerzas inerciales que gobiernan a los seres humanos.

En un segundo orden de cosas, pueden agruparse aquellas problemáticas que afectan a la cultura y forma de vida de nuestras sociedades. Entran aquí las protestas contra el dominio del neoliberalismo, que no es sólo ya una forma del trabajo y la economía, sino un modo de vida y comprensión del mundo. Cuando miles de pancartas muestran la frase “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros” se está diciendo, sí, que hemos de protegernos del poder económico. Ahora bien, no es reductible a esto. Se dice también que el ser humano, en cuanto tal, “no puede ser tratado como mercancía”, que el ser humano no puede perder su autonomía, su capacidad de juicio, su vida creativa, convirtiéndose en un mero consumidor, en un mero objeto a disposición de un modo de vida en el que sólo rige la estrategia utilitaria, el pragmatismo sin ideales nobles o la competitividad. Entran aquí también las inquietudes que se refieren a la necesidad de repensar qué significa “progreso” y qué tipo de “progreso” deseamos, pues el progreso, si es sólo monetario o tecnológico, no moviliza lo propiamente humano. Es por ello por lo que no se puede confundir este movimiento con un malestar propio de personas que “viven cómodamente” y que añoran su bienestar material. La “indignación” pide a España, a Europa y al mundo una reflexión sobre lo que conviene a la “dignidad” del ser humano.



En el momento presente, este movimiento, que se mueve entre la transformación política y la cultural, está llamando la atención de la Universidad española, precisamente por el alcance universal que ha mostrado. En estos momentos, la universidad de nuestro país está en proceso de unificar sus esfuerzos por mostrar, en la línea de todo lo anterior, el carácter filosófico de las intenciones más profundas del movimiento: la necesidad de repensar nuestro destino europeo, nuestra decadencia en principios y horizontes de sentido, y con ello, también el destino de la humanidad.


9 de Junio, en un lugar cualquiera de España,

Por personas que están viviendo la misma experiencia.

Comentarios

marta rojzman ha dicho que…
pepe,
he leído con especial atención vuestro análisis de los movimientos sociales de protesta y acción en españa.
nosotros, los argentinos, tuvimos un fenómeno muy similar durante la crisis del 2001, con muchísima movilización de personas no afiliadas a partidos políticos. nos organizamos por barrios y también me hacían acordar a los ideales griegos de participación de todos los individuos libres en el ágora.
todos estábamos muy entusiasmados, una de las consignas era "que se vayan todos" (los políticos no representativos). pero finalmente triunfaron los mecanismos políticos tradicionales, los partidos históricos y las asambleas populares barriales se mantuvieron durante unos meses y luego desaparecieron dejando un recuerdo bonito, fugaz y con falta de concreción práctica.
puede ser que este acontecer de hace diez años en la argentina pueda servir para iluminar aún más vuestros análisis.
cariños,
mmarta rojzman

Entradas populares de este blog

Los abrigos cambiados

Abraham Lincoln contaba cómo una vez contempló la pelea de dos borrachines y que, cuando terminó, salieron cada uno con el abrigo del otro. A menudo la política es así, y consiste en conflictos en los que nos ponemos ebrios y acabamos abrigándonos en lo que detestamos de nuestro adversario.
Introducir algo de claridad supone pensar en lo que vemos y en aquello que el otro ve. Evidentemente, la ebriedad y la ceguera ocurren porque miramos de modo tremendamente selectivo. Así ocurre, por ejemplo, en nuestro problema nacional español. Donde el partidario de la unidad detecta egoísmo injustificado de ricos, el de la secesión solo percibe un derecho democrático evidente: no se puede estar juntos a la fuerza. Y donde el partidario de la secesión denuncia la violencia estatal, el de la unidad recuerda la protección de las personas silenciadas por el nacionalismo. Personas cuyos votos no se cuentan, cuyas manifestaciones se empequeñecen y cuya identidad nacional se reduce a simple residuo colo…

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política


¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador”

Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en
1.Se adscriben a una doctrina y la comentan mediante paráfrasis más o menos logradas y p…

Didáctica ciudadana: la vida política en las plazas. Etnografía del movimiento 15M

Acaba de publicarse la obra de Adriana Razquin Mangado Didáctica ciudadana: la vida política en las plazas. Etnografía del movimiento 15M, dentro de la colección Antropología y estudios culturales de la Editorial de la Universidad de Granada. Sin duda, el trabajo más ambicioso de etnografía de las asambleas, unido a una reconstrucción documentada del origen del 15M. Ojalá esta obra tenga una recepción -académica y política- a la altura de sus grandes cualidades. Mucho puede aprenderse no solo de una etnografía realizada con mimo y cruzando fuentes, sino también de las innovaciones -reconstruidas en términos de culturas prácticas- que permitieron sobrevivir -y también pusieron en tensión- a las asambleas. Las asambleas, por paradójico que pueda resultar, han sido objeto de escasas reconstrucciones sociológicas complejas. Su nacimiento y desaparición suelen saldarse con imágenes biológicas (efusividad y agotamiento), meteorológicas (igual que aseveraba Spengler sobre la filosofía griega…