Ir al contenido principal

La memoria histórica en Linares: un artículo de Sebastián Martínez Solás



Mi amigo Sebas acaba de publicar un artículo interesantísimo (en la foto escoltando con Ana Moreno a Juan Carlos Rodríguez). He aquí

La presencia oficial del alcalde de Linares y de su primer teniente de alcalde en el homenaje a José Yanguas Messía celebrado hace unos días en nuestra ciudad ha puesto definitivamente de manifiesto la inexistencia de una concepción clara de lo que significa una cultura democrática por parte de la mayoría de los representantes políticos de los linarenses y de determinados representantes “bienpensantes” de esa supuesta cultura.
Que la “Fundación Andrés Segovia” organice un acto de este tipo no sorprende a nadie, y a estas alturas, por desgracia, ni escandaliza. Pero para cualquier demócrata que crea que la política es algo más que cálculo electoral y desmedido afán por querer quedar bien con todo el mundo sí debería resultar escandaloso que dicho acto fuese apadrinado por Juan Fernández, alcalde y máximo dirigente del PSOE de Linares. Pero en Linares todo vale. Se puede homenajear en el patio de San Diego a los fusilados por el franquismo y traicionarles después (¡sí, traicionarles!) homenajeando a los cómplices de sus verdugos. ¿O acaso los “logros” del señor Yanguas lo fueron por sus méritos democráticos? Las laudatorias crónicas (algunas hasta el ridículo) sobre el personaje aparecidas en diversos medios de comunicación se atreven a nombrar a Primo de Rivera, de quien Yanguas fue ministro (se ve que el creador de la “dictablanda” no suscita ya ni mala conciencia para la memoria histórica). Más difícil, aunque sea evidente por las fechas es nombrar a Franco. ¿O a quién sirvió nuestro hombre cuando fue Jefe del Gabinete Diplomático del Movimiento, embajador ante el Vaticano (1939-1942, años de hierro, ¡pobre Miguel Hernández!) o presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, entre otros cargos?
Pero todo eso no importa cuando estamos ante un “insigne linarense”. Al igual que sucede con la tradicional doctrina política de la Iglesia católica (los regímenes políticos son accidentales, la Iglesia eterna) el verdadero mérito es... ser de Linares. La Historia no cuenta, los regímenes a quienes se sirvió eran los que había (¿qué le vamos a hacer?). Sólo queda lo eterno: España y Linares. Así se hizo nuestra posmoderna transición democrática. Olvidemos quién fue cada quien, lo importante es si era de mi pueblo.
Seguramente se responderá que el alcalde es representante de todos los linarenses y por ello debía acudir al acto. Es justo lo contrario y no vale como excusa pertenecer al Patronato de la Fundación. Esto no es lo mismo que asistir a un concierto de música clásica o reivindicar la talla artística de Andrés Segovia. Cada cual es libre de homenajear a quien le parezca oportuno, pero el alcalde representa a un régimen democrático y su presencia en este acto es una burla para la memoria histórica y para quienes lucharon dando incluso la vida porque hubiera democracia en España. Y es, por muy lamentable que sea reconocerlo, plegarse ante el franquismo.


Sebastián Martínez Solás
Portavoz del grupo municipal de IULV-CA en el Ayuntamiento de Linares

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Leyendo este entrometido artículo, he pensado que muchas de las gentes verdaderamente machacadas por el franquismo -en sus manifestaciones más materiales y vitales, y no tanto en el mero plano ideológico (lo fuimos todos)- podría sentirse orgullosa de personas como la que lo ha escrito.
Espero que te llegue mi anonimo aliento, aunque no veas el blog este
Felipe Serrano ha dicho que…
Efectivamente es un artículo que es breve pero bien explicativo de quién fue este linares, los mayores ya contaron que hizo durante la guerra civil del 36 y después fue un personaje clave en la dictadura fascista de Franco por lo tanto no era ningún demócrata.
Felipe Serrano

Entradas populares de este blog

Los pueblos de los populismos

¿Dónde se encuentra el pueblo que convocan los populismos? ¿Qué propiedades tiene? ¿Pueden éstas ser representadas por programas y fórmulas políticas diferentes y hasta antagónicas? Articulando sociología electoral y reflexión filosófica, Eric Fassin responde a las tres preguntas en este breve ensayo titulado Populisme: le grand ressentiment (Textuel, 2017).
Para la primera pregunta, Eric Fassin analiza el electorado de Donald Trump o al de Marine Le Pen. En el caso de Frente Nacional francés, el voto popular procede de un voto obrero tradicionalmente de derecha o de nuevos obreros que jamás fueron de izquierdas. Trump, por su parte, no recoge el voto de los más pobres, aunque reclute electores entre las fracciones de la clase obrera blanca; lo fundamental, sin embargo, es un voto globalmente minoritario, tendencialmente masculino y blanco, con fuerte componente religioso y que capta mejor a las personas con escaso nivel educativo. Pero los más pobres no votaron a Trump; y sobre todo q…

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política


¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador”

Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en
1.Se adscriben a una doctrina y la comentan mediante paráfrasis más o menos logradas y p…

Libertad estoica

La escuela estoica existe entre el siglo IV a.c y el siglo III d.c. y demostró una capacidad importante de resistencia histórica. Solo eso, el haber permitido vivir a muchos hombres durante mucho tiempo, certifica algo positivo: ninguna ideología absurda, ningún entretenimiento de elite, goza de tanta popularidad de manera sostenida.

La revalorización contemporánea del estoicismo destaca su interés por la vida personal y, en ese sentido, considera que el estoicismo puede ser una guía para nuestra época. Como los estoicos, vivimos en un mundo (ellos en el de la crisis de la polis y el desarrollo de los imperios helenístico y romano, nosotros en el de la globalización) donde el individuo tiene escaso poder sobre la vida pública. Además los estoicos, a diferencia de los discípulos de Epicuro, aceptaban las obligaciones sociales y desarrollaban un modo de vida integrado socialmente. La filosofía estoica nos ayuda a concentrarnos solo en aquello que queda bajo nuestro poder y, por tanto,…