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De cómo las ciencias sociales clarifican la filosofía X: Producción de ciclo largo y de ciclo corto : Grecia y China


Una de las formas básicas del etnocentrismo es atribuir el desarrollo económico y cultural a características intrínsecas de los sujetos o de los contextos culturales. Como señala Randall Collins (Sociología de las filosofías, Barcelona, Hacer, 2005, p. 145), tal fue la explicación, por ejemplo, de Spengler: considerar que la filosofía griega procedía de la claridad mediterránea mientras que la filosofía china procedía de la niebla. Ese tipo de explicaciones meteorológicas son menos raras de lo que parece. Aún recuerdo un profesor de filosofía que me decía, convencido, que los españoles no serían nunca tan buenos metafísicos como los alemanes debido a nuestro buen tiempo. Ortega decía que en ciertas tribus africanas se hacía filosofía bailando, lo cual equivale a decir que la vía de los conceptos era inapropiada para dichas culturas.
En fin, ante esas afirmaciones nunca está de más recordar uno de los principios básicos del Oficio de sociólogo (Bourdieu-Chamboredon-Passeron) y sin el cual nos retraemos más acá de las ciencias sociales: los hechos se explican en términos relaciones y no de sustancias. Y ese sistema de relaciones se elabora a partir de un sistema de coordenadas de análisis contra la ilusión de transparencia. La comparación entre los procesos de creación en China y Grecia realizada por Collins muestra toda la potencia de la sociología para explicar lo social por lo social, sin recurrir a rasgos culturales esenciales. Según Collins tanto la filosofía griega como la china, surgen por medio del debate y de la oposición.

Los centros intelectuales chinos se desarrollaron durante el periodo de los Reinos combatientes (siglo V-III a.c.). En las cortes de cada uno de los reinos, los intelectuales comenzaban a jugar un papel de primer orden debido a que las habilidades en la discusión eran fundamentales en la diplomacia. Los Estados en conflicto comenzaron a pugnar entre sí simbólicamente a través de los intelectuales. Así, la vida filosófica surgió por motivos claramente extrafilosóficos en China. Igual en Grecia donde los debates políticos y los conflictos sociales fueron una clave central en la reflexión filosófica.

La vida cultural tenía un contenido diferente en China y Grecia, aunque la forma era común. La forma de la vida intelectual supone la existencia de escuelas en conflicto que se pelean por ocupar el espacio de atención. Ese conflicto puede desarrollarse sobre cuestiones distintas; lo importante, es el conflicto en sí. Grecia, por ejemplo, comienza su reflexión sobre las estructuras cosmológicas para irse deslizando poco a poco hacia cuestiones éticas. Los chinos, sin embargo, se concentraron fundamentalmente en cuestiones políticas y éticas y cuando desarrollaron una cosmología mística ésta tenía consecuencias muy directamente políticas y éticas. La pérdida del control de los "estados del centro" (VI a.c.) produjo reacciones intelectuales que buscaban salvaguardar la tradición común. Confuncio y su defensa de la autoridad moral del gobernante, tanto como la escuela del Mo-ti, ejemplifican tales intentos de reorganización ética de los equilibrios sociales 

¿De dónde nacen tales diferencias? Explica Collins que de los procesos históricos específicos en cada uno de los espacios culturales. Grecia conoció revoluciones democráticas -reformas de Dracón y Solón- entre el 700 y el 500 a.c. que rompieron con las religiones no estatales y que favorecieron un mercado de bienes religiosos en conflicto. La lucha por los diferentes dioses de la naturaleza derivó, poco a poco, en una filosofía crecientemente cosmológica.

China, por el contrario, al no conocer revoluciones democráticas, condena a los intelectuales a buscar cobertura en las Cortes y a justificar su actividad en la legitimación los sistemas religiosos tradicionales. La discusión y la innovación dependía mucho más, entonces, del sistema político imperante. La búsqueda de la protección política juega un papel muy inferior en la reflexión griega que en la china. Incluso tras la conquista romana de Grecia el control por parte del Estado de la vida religiosa e intelectual fue mucho menor.

Esa diferencia se sobreacentúa por un acontecimiento histórico que cambia las relaciones de fuerza y destruye las bases de la vida intelectual. Pero la diferencia fundamental fue la unificación de los reinos combatientes por parte de los Ch’in y la destrucción de la vida intelectual de los otros reinos. Tras la conquista del conjunto de China por el Estado de Ch’in, en el 213 a.c., se produjo la liquidación del resto de las escuelas intelectuales mediante la quema de libros. En ese momento, se terminó una de las bases de la creatividad intelectual, que no es otra que la competencia de escuelas rivales. La dinastía Han, sucesora de los Ch'in, controló a los intelectuales con mano de hierro y estos debieron concentrarse en atraer la atención de los públicos políticos. Se inaugura una producción de ciclo corto –que diría Bourdieu- en la cual la complacencia frente al contexto limita severamente la creatividad intelectual y cercena la tendencia, característica de redes exclusivamente intelectuales, a ocuparse de problemas derivados de la historia interna del campo. Mientras la comunidad griega construyó una cadena argumentativa de doce generaciones, China se quedó en cuatro.

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