Ir al contenido principal

Entradas populares de este blog

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política   ¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador” Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en 1.        Se adscriben a una doctrina y ...

Dilemas pedagógicos

He terminado hoy un libro de Charlotte Nordmann sobre Bourdieu y Rancière. En su conclusión se queja amargamente de la simplificación de la docencia y del intento de volverlo todo comprensible. Señala que, de ese modo, se estimula la pasividad del alumno, restringido a discursos de donde no surgen las dudas, completamente aplanados y en forma de catecismo.  Mientras estudié tuve experiencias de ambos tipos y cuando comencé a enseñar opté por la primera. Funcionó mal que bien unos años hasta que me exigía demasiada actividad represiva. Pese a hartarme de explicar -no sé si bien, pero dejarme la piel sí- un número importante de alumnos se escudaban en que ellos no comprendían para entregarte páginas fusiladas. Tuve que comenzar a sacar poco a poco los libros de las clases y sustituirlos por apuntes. Conservaba siempre uno o dos que se leían y se leen acompañados. El "no me entero" de una parte no pequeña te sitúa ante una alternativa: aprobar por ir a clase o suspende...

Trabajo y capital corporal I: capital erótico

Según la autora de este libro (Catherine Hakim, Capital erótico. El poder de fascinar a los demás , Barcelona, Debate, 2012), existe un tipo de capital, el erótico, que no puede reducirse a la tríada de Bourdieu (capital económico, capital cultural y capital social), aunque se relaciona con ellos y los potencia. El valor del mismo se encuentra condicionado por su escasez relativa para cualquier hombre. Un déficit sexual masculino (explorado en el capítulo III y apoyado en presupuestos naturalistas muy poco convincentes) hace que los bienes de consumo eróticos jamás sean suficientes para los hombres. Conscientes de ese déficit, los hombres estigmatizan a las mujeres que explotan su belleza corporal para beneficiarse de la misma sin dar nada a cambio: en suma, el poder es aquí intransitivo. La fobia a la belleza del feminismo radical -fundamentalmente de procedencia norteamericana y animado por una minoría elitista y lésbica (98)- impide que las mujeres tomen conciencia...