Ir al contenido principal

Entradas populares de este blog

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política   ¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador” Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en 1.        Se adscriben a una doctrina y ...

Sobre el sorteo VIII: Castoriadis, la democracia, las elecciones

La publicación de los dos volúmenes Quelle démocratie? (París, Éditions du Sandre, 2013) nos permite a los lectores de Castoriadis acceder a textos, muchos de ellos inéditos, difíciles de encontrar o repartidos por obras diversas de este enorme pensador. Una de sus tesis fundamentales, en la que se mostraba muy vehemente, fue separar procesos democráticos y capitalismo. El capitalismo, si se le deja solo, se congenia mejor con estructuras similares a aquellas en las que se gestó (monarquías absolutas y regímenes oligárquicos controlados por patricios) que con democracias. En su propia lógica, el capitalismo (no confundir con el mercado) produce la disciplina de empresa, un régimen de control técnico de los seres humanos de tendencias totalitarias: jamás produce democracias, ni siquiera defectuosas. Leyendo las noticias acerca de la élite “comunista” China comprende uno bien cómo los prohombres del capital (como el amo de Mercadona ) se encuentran más contentos bajo ...

Dilemas pedagógicos

He terminado hoy un libro de Charlotte Nordmann sobre Bourdieu y Rancière. En su conclusión se queja amargamente de la simplificación de la docencia y del intento de volverlo todo comprensible. Señala que, de ese modo, se estimula la pasividad del alumno, restringido a discursos de donde no surgen las dudas, completamente aplanados y en forma de catecismo.  Mientras estudié tuve experiencias de ambos tipos y cuando comencé a enseñar opté por la primera. Funcionó mal que bien unos años hasta que me exigía demasiada actividad represiva. Pese a hartarme de explicar -no sé si bien, pero dejarme la piel sí- un número importante de alumnos se escudaban en que ellos no comprendían para entregarte páginas fusiladas. Tuve que comenzar a sacar poco a poco los libros de las clases y sustituirlos por apuntes. Conservaba siempre uno o dos que se leían y se leen acompañados. El "no me entero" de una parte no pequeña te sitúa ante una alternativa: aprobar por ir a clase o suspende...