Ir al contenido principal

La (mala) educación sentimental


En el blog de Jean-Louis Fabiani, no debe uno perderse, sobre todo si siente que París es un sitio magnífico pero, en ocasiones, insoportable, la desternillante descripción del ambiente de la EHESS (institución tan admirable por tantísimas razones) así como de la bravuconería y la pedantería que -sólo a veces ¿eh?: en España hay que tener cuidado con un rancio sentimiento "antiafrancesado" - ennegrece las buenas conversaciones que a menudo abundan en sus restaurantes.

Muy útil, entre nosotros, ya que, como se sabe, a París muchos hemos tenido la grandísima fortuna de ir a aprender y ¡algunos hay que importan ese tipo de prácticas (sin importar por lo demás la sustancia intelectual que caracteriza a la vida francesa) como si fuesen un atributo inseparable del intelectual! Y no: la mala educación es una violación de los rituales humanos (y como Goffman enseña sólo mediante ellos nos reconocemos y nos hacemos humanos), los bravucones unos falsos matasietes (que diría el gran Alatriste) de tebeo hortera y el pedante es al intelectual lo que el fanatismo a las convicciones: su inversión pervertida y su absoluta degradación.

Dicho esto, evidentemente, este tipo de prácticas no son exclusivas de París aunque Fabiani explica bien que no se puede separar el asunto de las tradiciones nacionales: en Alemania las cosas marchan con otro temple. En España, sin duda, depende de los lugares pero parece cumplirse la tendencia a multiplicar los signos de diferenciación propios y los rituales de degradación ajenos cuanto más tensa es la concurrencia intelectual.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política   ¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador” Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en 1.        Se adscriben a una doctrina y ...

Por un movimiento vertebrado

Por cuatro caminos una asamblea de derecho se transforma en una oligarquía de hecho. Ha llegado el momento en que las generalidades encubren la pereza analítica y el descompromiso real  con el futuro del 15M. Un amigo me decía el otro día que mucho de los que escribían parecían no haber pasado ni un día por las asambleas –o haber pasado por ellas dimitiendo de cualquier consideración crítica. Seguramente, este es uno de los movimientos asamblearios más largos de la historia política del último siglo –eso ya lo hace impresionante- y los esquemas recibidos son insuficientes para analizarlo. Si el movimiento quiere permanecer y ser políticamente relevante debe producir diseños institucionales y costumbres prácticas capaces de contrarrestar, en primerísimo lugar, los peligros que incuba en su interior. El primer peligro es la invertebración, un término que procede de un texto no muy simpático -pero en el fondo más democrático de lo que parecía- de José Ortega y Gasset ( Esp...

ESPECTROS DEL DOCE

José Luis Moreno Pestaña, profesor de Filosofía de la UCA Francisco Vázquez García, catedrático de Filosofía de la UCA Véase el artículo publicado en La Voz )   Hay muchas charlas convocadas en la Universidad y en las instituciones oficiales. A algunas va gente, a muchas no. Cuando van, no es raro un ambiente mortecino, sin debate. A veces se diría que no ha ido ni el ponente, de tan trillados , pobres y sin preparar que pueden llegar a ser los discursos. No es raro escuchar lamentos, entre tamaña somnolencia, sobre la juventud actual y su anomia reivindicativa. Pues bien, el otro día había un número de personas enfadadas porque habían desalojado un edificio que se hundía y que gracias a ellas cobró vida. Por supuesto, puede discutirse todo, lo cierto es que esas personas hicieron algo y lo hicieron bien. Que los desalojen es una mala noticia. A esas malas noticias se suman otras muchas, resultado de una coyuntura en la que los gobiernos, ...