¿Por qué nuestra apariencia corporal nos inquieta tanto? ¿Qué
es lo que se valora socialmente en ella? ¿Se tasa en todos los
entornos del mismo modo? Una reconstrucción histórica permite ver que los cuerpos no se valoraron siempre igual; tras esta,
el autor nos propone leer la presencia de un capital ligado al
cuerpo (un «capital erótico») como el efecto de transformaciones en el campo de la salud, de la relación entre las clases sociales y de nuestra idea de cuáles son las condiciones de una
persona consumada.
Esas transformaciones nos permiten avistar posibilidades de
transformación. Porque una cosa es que nos expresemos como
deseemos con nuestro cuerpo y otra muy distinta que se nos
impongan exigencias y que éstas, además, nos adentren en caminos próximos a la patología. Un estudio empírico sobre trabajadoras, cualificadas y de oficios obreros, nos ayuda a tener un
mapa contemporáneo de cómo se conecta el capital erótico
con los trastornos alimentarios. Un análisis de los conflictos
existentes nos permite avistar formas de movilización contra los
modos más dañinos de capital erótico. Así, este libro nos propone tareas concretas para una política del cuerpo: en el mundo
del trabajo, de la salud y de la acción del Estado.
Estimulado por el excelente comentario de Samuel Lézé (pese a que somos amigos, todavía no nos habíamos confesado nuestro común gusto por las películas de terror) sobre el origen del canibalismo (http://www.sleze.fr/2007/02/19/comment-devient-on-cannibale/), me he animado a proponer una interpretación, en mi caso, más directamente política (inspirada muy libremente en la teoría del inconsciente político de Fredric Jameson) de la genealogía del Doctor Lecter. Más allá del valor literario de la novela y del cinematográfico del film, me parece que subyacen en ellos esquemas narrativos estandarizados con los que pensar el mal y los intentos políticos por erradicarlo. El comentario que sigue se inspira fundamentalmente en la novela: en la película el guión de Harris omite ciertas cuestiones centrales que destaco aquí. Hannibal Lecter procede de la familia de Hannibal el Macabro que, como buen señor mitológico del Este de Europa, no destacaba por su humanidad. Thomas Harris no se ha e...

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