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¿Qué es un foucaultiano?

Intervención ayer en Traficantes de sueños durante la presentación de Foucault y la política   ¿Quién es un buen lector de Foucault? Es uno que no toma de Foucault lo que le viene en gana, sino el que aspira a tener por entero el espíritu de Foucault “porque debe haber el mismo espíritu en el autor del texto y en el del comentario”. Para ser un buen lector de Foucault, un buen foucaultiano, deben comentarse sus teorías teniendo “la profundidad de un filósofo y no la superficialidad de un historiador” Es una broma. En realidad, el texto anterior resume "¿Qué es un tomista?", un texto del insigne filósofo de la Orden de predicadores Santiago Ramírez, y publicado en 1923. Pero los que comentan filósofos, Foucault incluido, siguen, sin saberlo, el marco de Ramírez. Deberían leerlo y atreverse a ser quienes son, tal y como mandaba Píndaro. El trabajo filosófico, desde esta perspectiva, consiste en 1.        Se adscriben a una doctrina y ...

Dilemas pedagógicos

He terminado hoy un libro de Charlotte Nordmann sobre Bourdieu y Rancière. En su conclusión se queja amargamente de la simplificación de la docencia y del intento de volverlo todo comprensible. Señala que, de ese modo, se estimula la pasividad del alumno, restringido a discursos de donde no surgen las dudas, completamente aplanados y en forma de catecismo.  Mientras estudié tuve experiencias de ambos tipos y cuando comencé a enseñar opté por la primera. Funcionó mal que bien unos años hasta que me exigía demasiada actividad represiva. Pese a hartarme de explicar -no sé si bien, pero dejarme la piel sí- un número importante de alumnos se escudaban en que ellos no comprendían para entregarte páginas fusiladas. Tuve que comenzar a sacar poco a poco los libros de las clases y sustituirlos por apuntes. Conservaba siempre uno o dos que se leían y se leen acompañados. El "no me entero" de una parte no pequeña te sitúa ante una alternativa: aprobar por ir a clase o suspende...

Una nota aristotélica sobre las elecciones

  Las elecciones son democracia, cómo no, pero son democracia sostenida por principios aristocráticos. Todos los días se confirma esta vieja tesis aristotélica. Personalmente intento conducirme teniéndola en cuenta, por ejemplo al votar ¿Cómo intento votar? Cuando puedo, porque las listas son abiertas, eligiendo personas que me parecen sensatas, algunas por que las conozco, otras porque me han hablado de ellas. ¿Qué significa que me parecen sensatas? Pues que me parecen poco narcisistas y saben reconocer una opinión mejor. También porque me parecen relativamente independientes y no tienden a convertir su grupo de referencia en una fraternidad excluyente de vida y pensamiento: a esos, si los distingo (¡ay, muchas veces se me escapan!) no los voto ni los votaré nunca, porque son gente de secta pitagórica, de comité bolchevique o de lobby neoliberal. Por definición son enemigos de la ciudad y los temo como a una vara verde. En suma, elijo personas políticamente mediocres porqu...